viernes, 24 de junio de 2011

A UN SALTO DE LUJURIA

Todo mundo creía en su inocencia, la veían tan dócil, tan inocente con su carita de ángel que no podían imaginar que ella misma hubiese cometido una atrocidad como tal. Cuando la encontraron en el lugar de los hechos, antes de auxiliar al moribundo, corrieron los policías a auxiliarla a ella, le pusieron una franela encima para protegerla del frío de aquella madrugada; le ofrecieron un vaso con agua, un pedazo de galleta que alguno de ellos traía escondido entre su chamarra; el otro, incluso, se quitó su pantalón para que ella no estuviera desnuda; mientras que el moribundo iba dando sus últimos suspiros al viento con media yugular abierta por la que drenaba litros y litros de sangre; líquido viscoso que tenía un mal olor. Cuando recibieron la llamada de unos de los vecinos, sobre el escándalo en la casa contigua, los policías salieron pacientes, sin urgencia, como era su costumbre, creyeron que de nuevo era un chisme magnificado de la vecindad donde siempre salían estas ventajosas injurias; llegaron al lugar, y desde la entrara se percataron de un olor penetrante, un olor entre mierda y huevo podrido, un olor que desde que se respiraba se quedaba clavado en la parte superior del cerebro para jamás olvidarlo, éstos lo atribuyeron a la sangre, ¿qué más podría ser si el salón donde se encontraban estaba completamente vacío, y ella completamente desnuda y bella como para pensar siquiera que ella era la que despedía tan fétido hedor?

Desde que vieron al hombre tirado bocabajo en el suelo, casi desnudo, sólo le cubría sus partes íntimas con un pedazo de tela de lo que había sido el vestido de ella antes del atraco; tirado ahí lo patearon, le escupieron y lo dejaron desangran hasta morir, era más fácil dejarlo morir que hacer lo posible para que viviera y esperar a que alguna ambulancia llegara a salvarlo, hicieron lo que todo hombre común haría: acabar de una vez por todas con el maldito que había querido ultrajar la integridad de semejante mujer. Frente al cuerpo tirado los dos se jugaban la partida al golpearlo, queriendo impresionar a la hembra que los admiraba de reojo, alguno de ellos debía recibir el gran premio, un premio tan merecido que sólo ella podía otorgarles. Ambos se pavoneaban y tiraban carcajadas al aire para ser admirados por aquellos ojos tan dulces y bellos.

Al poco tiempo ella se incorporó con cierta seguridad que jamás se haya visto, mucho menos de alguien que acaba de ser ultrajada de semejante manera. Se puso de pie, se quitó el pantalón que uno de los policías le había prestado, se quitó también la franela de encima y quedó completamente desnuda frente a los ojos de estos hombres que babeaban cual cerdos en celo; en sus ojos, de los policías, se tornó la mirada del deseo y la lujuria; sus cuerpos reaccionaron al momento irguiendo su masculinidad tan pequeña, tan diminuta que no fácilmente podía satisfacer a cualquier mujer. Ella volteó a verlos, les hizo un gesto provocativo y subió lentamente las escalinatas que la llevaba a alguna recámara, o al menos eso fue lo que ellos, tiempo después declararon ante el juez.

A cada uno les fue presentando el gran premio que debía otorgarles: el sexo. Después de un buen rato llegó el detective, examinó el cuerpo que yacía en el piso sobre un charco de sangre, analizó cada una de las escenas del crimen, dibujó en su mente un crimen pasional; aún no daba con el móvil cuando vio bajar al par de policías con cara de estupefactos, asustados, sin saber qué decir o cómo comportarse, permanecieron en silencio, sin emitir sonido alguno, sólo escuchaban las palabras del dictamen que iba determinando el detective.

Ambos policías fueron condenados a 50 años de prisión, a ellos se les inculpó del crimen que se había cometido, bajo ninguna circunstancia se podía imaginar que hubiese sido ella la que lo hubiera matado. Cuando rindieron declaración el par de oficiales, ambos tenían vergüenza, jamás en su vida se habían sentido tan sucios de sí mismos. Cuenta la declaración que cuando ambos subieron al dormitorio de aquella mujer no supieron más de sí mismos, todo era completamente oscuro y cuando fue tiempo de bajar a recibir al detective, los dos se encontraban abrazados el uno al otro, declarando una escena de sexo sin límite entre ellos que jamás se les hubiera ocurrido; la mujer jamás estuvo presente, ni siquiera supieron dónde fue que estuvo, toda la acción sexual supusieron que había sido ella la del encuentro, pero cuando el detective llegó, ella estaba exactamente en el mismo lugar, igualmente desnuda, igualmente bella y atraída por esa singularidad que le caracterizaba.

El detective también estuvo a punto de caer en la trampa de esa mujer, pero se resistió; esposó a los policías, y a ella la subió a su coche para llevarla a la comandancia. En la comandancia ella misma ante el juez, se declaró culpable de haber matado a ese hombre, pero el juez no le creyó, pensó que por alguna extraña razón ella estaba protegiendo al par de agentes. En realidad había sido esa belleza tan definida, tan exacta la que le otorgó la salida fácil del juicio.

En la penitenciaría, de vez en vez, los dos expolicías se ven aún a escondidas detrás de los baños para recordar esa insólita experiencia, que si bien no había sido amor, sí había sido un salto de lujuria que los perseguiría toda la vida. Cada vez que se veían a hurtadillas, un fétido olor emanaba de sus cuerpos, un olor a deseo, a pasión, a carne contra carne desenfrenada. De ella jamás se supo nada, impune, como debió haber sido ante aquella belleza de una perfección tan exacta.

viernes, 17 de junio de 2011

A LA BUENA DE DIOS

Agazapado sobre la maleza de aquel lote baldío acechaba a su próxima víctima, esperando el momento oportuno para salir de su escondite y atacarle como era ya su noble costumbre tantas veces entrenada y siempre satisfecha. Mientras esperaba que el siguiente transeúnte recorriera sus dominios pensó un poco, o al menos eso quiso hacer, pensar. Hacía tanto que no pensaba que le incomodaba la sola idea de tener una idea que pareciera “razonar”. -¿Por qué la gente se la vive pensando?- se dijo en voz alta, tapándose enseguida la boca para que nadie descubriera que por ahí estaba escondido, supuso que se podía vivir sin pensar, no siempre lo que uno cree que piensa es realmente utilizar el raciocinio, muchas veces es sólo eso, creer, donde el creer no tiene fundamento alguno más que el de una corazonada que no tiene explicación alguna pero que le hace sentirse, por un corto instante, seguro de sí mismo. Así estaba él, esperando su víctima en lo que se cuestionaba si creer o pensar era lo correcto. Quiso esquivar la sola idea, y comenzó a contar, a ciegas, las hojas muertas que caían de un árbol seco que le servía como techo en ese momento, pero terminó pronto, sólo alcanzó a contar no más de 360 hojas que iba apachurrando con sus manos cuando las dejaba caer al piso sucio y árido de esa noche sin aliento. Después continuó en querer arrancar la maleza que le protegía de ser visto por alguien más, hasta que se dio cuenta que él mismo se descubría y dejaba de tener ese valor inherente de poder asustar a quien atravesara ese rincón del pueblo. Alzó la vista al cielo queriendo adivinar las horas que transcurrían con el brillo de las estrellas, pero para su mala suerte no había estrellas en el cielo, se avecinaba una tormenta y las nubes cubrían su horario. Echó dos o tres suspiros al viento, dándose cuenta de su sonido, tapó su boca, no fuera a ser que a esa hora y todo en silencio alguien le descubriera antes de su atraco. Si estaba en cuclillas terminó por sentarse en el suelo, no podía ensuciarse más de lo que ya estaba, así que ignoró el recuerdo como conciencia de su madre cuando le regañaba y le obligaba a que, por ningún motivo, ensuciara la ropa que le había puesto. Y ahí en su silencio, de pronto, creyó escuchar unos pequeños pasos que se aproximaban, escuchaba el crujir de la hierba y se dispuso a salir a su encuentro, trataba de ver entre los matorrales y arbustos muertos, y nada, no podía ver el dueño de aquellos pasos que se aproximaban con mayor intensidad hacia él, no supo ni en qué momento pero comenzó a tener miedo. ¿Miedo él?, pero cómo podría tener miedo alguien que ha sabido sobrevivir asaltando a cuanta víctima tuviera a su alcance.

Trató de pensar de nuevo, en su miedo, pero recurrió a lo más fácil, creer que sólo era un frío que lo hacía temblar. No supo ni cómo, ni en qué momento pero algo tremendamente enorme se acercó a él por la parte de atrás, esa cosa posó sus extremidades sobre sus hombros, por la espalda, lo que le hizo quedarse inmóvil, pávido; sintió como la sangre comenzaba a acelerar su paso por su cuerpo, y cómo sus cabellos hirsutos se crispaban. De pronto pensó, o al menos creyó, en echar a correr como lo hacían sus víctimas cuando él se acercaba a ellas con cara de maníaco, pero no pudo, estaba completamente paralizado, además de no sentir respuesta en sus piernas por la mala posición que por mucho tiempo habían estado igual. Entonces sí, pensó que lo ideal era pensar, pensar en todo menos en ese momento. Pensó cómo le hacía la gente cuando llegaba a sus casas después de ser sorprendidas por él, -¿será así que la gente sale ahora con pánico y no quiere volver a cruzar ese lugar donde fue atracada?-, en ese momento él mismo se convertía en una víctima de algo que no sabía qué forma tenía, ni siquiera lograba adivinar las extremidades finas y definidas que sentía en su espalda. Quiso por vez primera pensar en dios, pero no le sirvió de mucho, por más que existiera o no, en ese momento no esperaba su socorro divino venido de lo alto justo para salvarlo, entonces supo, en ese momento, que dios no era real, al menos no para él, era sólo una creencia antigua de débiles mentales que necesitaban sentir algo, no pensar, sino sentir, y él, lo menos que quería era sentir, sino pensar y saber que debía salir ileso de esa ocasión tan única en su vida, no como cuando su madre lo agarró a taconazos cuando, a su escasa edad de 12 años, llegó tantas veces borracho a la casa; no era que a la madre le molestara que llegara borracho, ella misma era una borracha, le molestaba que no se emborrachara con ella y que prefiriera a sus amigos. En muchas de esas ocasiones creyó en dios, esperaba el rescate divino bajado del cielo en un trineo como de Santa Claus pero más bonito y sin renos, sino con caballos de luz y ángeles, y no, nunca llegó nada en su auxilio frente aquella escena de su madre enloquecida. Pues justo esta vez también sería igual, nada le podía rescatar, por más que siguió los pasos que planteó su catequista tantas veces de niño, de calmarse, de relajarse y pensar en dios, simplemente no pudo, nada en ese momento le tranquilizaba, al contrario, cada vez que pensaba en dios no sabía si temerle más a ese ser inexistente o ese maléfico engendro que se apoderaba de él en la parte de atrás. Fue entonces cuando toda la maldad de dios o del demonio, que son la misma cosa, dejó caer su ira y lo destruyó por completo, de ser el hombre más buscado del pueblo, el maleante, el malandro por excelencia, pasó a ser un cadáver al amanecer, muerto de miedo, de su propio miedo por el hacedor de la oscuridad que ahora se apoderaba de él sin dejar de quitar sus extremidades de su espalda. Sólo sintió cómo algo cálido y viscoso le rozó la oreja, suficiente para morir de miedo.

A la mañana siguiente le encontraron muerto entre la maleza totalmente arrancada. Sus manos estaban sucias, su cara, todo él. La gente lo reconoció y supo que era el mismo que había asaltado tantas veces a tanta gente, pero con toda la devoción de sus dioses, se quitaban el sombrero posándolo sobre su pecho para persignarse y darle el último adiós a su enemigo, todos: jóvenes, mujeres, niños, hombres de edad; todos sin excepción lloraban la muerte sin llanto de aquel don Nadie, sólo a lo lejos, cuando la gente se iba se escuchaba el llanto de un animal lastimero, un perro que yacía a su lado, el mismo que lo encontró la noche anterior y que lo mató de miedo. Justo cuando el animal había encontrado un amo, éste lo abandonaba como otros tantos, a la buena de dios, y lo dejaba de nuevo solo. No le quedó más que guardar luto a los pies de esa su tumba humilde que nadie más quiso edificar ni una cruz, pues no era un hombre de dios, muchos menos de los de ellos.

martes, 15 de febrero de 2011

¿ACTIVISMO O EXHIBICIONISMO GAY?

En los albores del siglo XXI, en un país donde el narcotráfico, la corrupción, la prostitución, las muertes y el sistema jurídico es el pan de cada día, saber de grupos activistas en pro de la homosexualidad es irrisorio, o mejor dicho, es totalmente surrealista.

Desde hace un poco más de 20 años, el activismo homosexual se ha hecho presente en Baja California, sobre todo en la ciudad de Tijuana: la ciudad con mayor índice de gente homosexual, gente que se les arrebata sus derechos a diestra y siniestra; gente con mayor índice infectada con HIV, etc., nuevos grupos surgen y otros desaparecen por la poca o nula participación de gente comprometida con un activismo social.

¿Qué es lo que realmente está sucediendo con estas propuestas?, ¿qué es el activismo?, ¿por qué crear un activismo frente a grupos vulnerables y separar a los homosexuales de ese grupo?

En todos los ámbitos hemos querido copiar de otros países la forma de reclamar al gobierno y a la sociedad, y así mismo nos hemos inventado nuestro tan peculiar activismo social en pro de la homosexualidad, de los transgéneros, de los bisexuales, de los intersexuales, de las lesbianas.
En un análisis austero de estos activistas se puede percatar que todo se reduce al un desfile gay en las calles más escondidas de la ciudad para exhibir gran parte de la sociedad que ella misma rechaza y discrimina. Es como el niño que hace un desfile de reproche en el patio de su casa porque su mamá le ha prohibido jugar vídeojuegos.
El activismo en Estados Unidos, por ejemplo, va desde la exhibición de personas con inclinaciones y fetiches diversos, hasta la gran propuesta que tienen como la de reclamar sus derechos como ciudadanos, como individuos, donde gran parte de organizaciones sociales y asociaciones civiles apoyan tal reclamo por los derechos, entre ellos firmas de abogados, clínicas de atención de VIH, doctores, padres de familia que apoyan la libertad de elegir de sus hijos, universidades, institutos, religiones o sectas, sociedad en general; cuando a su vez vemos la escasa participación de la sociedad en el activismo en Tijuana, ¿pero, qué hay para ofrecerles a la sociedad?, ¿un desfile de reinas de carnaval con temática homosexual en carros alegóricos, música de iconos que sólo ellos disputan como reinas del pop o del ambiente, ganadores de certámenes de Mr. Gay, o Miss Gay, ciertas ponencias que se reducen a declararse homosexuales frente a la comunidad que los escucha, y culminar con un festival artístico que en sí es lo único loable que pueden ofrecer a la comunidad?

Considero que han olvidado que ser un grupo que se discrimina por la sociedad al hacer este tipo de eventos es exactamente lo mismo, autodiscriminarse con plena conciencia para salir a las calles y hacer ver que son discriminados, sí, pero caen en la misma retórica de lo que rechazan y reclaman a la gente. En ese caso, ¿por qué no salir a las calles y hacer un activismo en contra de los gordos, los feos, los morenos, los discapacitados, los pobres, los incultos, los chaparros, etc? No concibo la idea de salir a la calle a gritar tu preferencia sexual, es como salir a la calle y gritar su preferencia de música, de alcohol, de literatura, porque es igual, la gente sigue siendo discriminada por escuchar tal o cual música, por beber tal o cual tipo de alcohol, por leer tal o cual literatura. Antes de hacer un activismo gay en las calles a escondidas de la gente; es decir, no solamente en la calle Revolución sino en Zona Río, en Bulevar Aguacaliente, deberían protestar por no ser tomados en cuenta como individuos ante la ley y ante lo social, con sus garantías individuales y demás; ¿por qué no salir todos uniformados que note la gente que están unidos y no sólo en este tipo de eventos anuales? El activismo en Baja California, en especial en Tijuana se ha vuelto un exhibicionismo en toda la extensión de la palabra. ¿Dónde quedan las mesas de trabajo para una toma de propuestas sociales en pro de grupos vulnerables y no en específico de GLTBI?

Afortunadamente se ha gestado un nuevo grupo con ideas revolucionarias en estos menesteres, los llamados COCUT que es una organización que no sólo se reduce a GLTBI sino a género y grupos vulnerables, esperemos que la calidad de este grupo sea tan fructífera como debe ser, que dé a Tijuana una imagen de la homosexualidad no como una preferencia sexual, sino un estilo de vida que la gente elige. Sólo esperamos que no se reduzca a "Hola yo soy fulanito de tal y soy gay", y reclame su aceptación; sino que sigan con sus propuestas ante la cámara de diputados que reclamen los derechos de quienes son perseguidos; pero eso sí, que la imagen que den ante la sociedad sea la de individuos con una calidad humana y una educación que demuestre que detrás de esas vidas no hay más que ellos mismos, no más una preferencia sexual, no más un estigma, no más un estereotipo cultural.

Si logran erradicar el estereotipo cultural del típico gay, donde la sociedad no vea al que prefiere tal o cual cosa en lo sexual, sino al obrero, al maestro, al abogado, al estilista, al cajero de un banco o de un súper mercado; a la secretaria, a la burócrata, a la directora de una primaria, a la alumna; al individuo social, entonces, y sólo entonces estaremos frente a un verdadero activismo social sin tinte alguno de preferencias sexuales.

martes, 11 de enero de 2011

EL VERBO SE HACE POESÍA

REFLEXIONES SOBRE MI ESCRITURA


Siempre me han cuestionado sobre mi escritura, en qué pienso, cómo me inspiro, cuándo escribo, para qué escribo, qué es poesía, por qué le llamo poesía a lo que hago, etc. Muchas respuestas me vienen a la mente y puedo contestar a todas ellas.

Para mí el escribir tiene que ver con una forma de desahogarme, una forma de expresar en palabras escritas lo que no puedo de forma verbal. Escribo desde el deseo, desde la pasión que me provoca ese deseo de expresar a alguien en particular las cosas que siento y pienso. La inspiración versa en ello, voy construyendo a mis personajes a la medida de mis posibilidades, en ellos me recreo, me administro como ente enamorado, romántico y un tanto cursi para declarar lo que pudiera declarar si existiera. Por lo general acostumbro a escribir cuando me lo propongo, puede ser a cualquier hora del día, en cualquier instante, no necesito esperar a que las musas hagan su labor, creo que cuando uno decide escribir las musas son permanentes, no podemos darnos el lujo de dejarlas ir así como así, sino apreciar su valor para poder expresar lo que vamos construyendo sobre la marcha.

El inconsciente se apodera del deseo o el deseo de éste, es una relación simbiótica que hace crear la escritura, pero hay que estar conscientes de lo que uno desea expresar, no expresar sólo lo que viene a la mente con palabras que sólo uno entiende. Hay que escribir para los demás, es la única forma en que el poeta puede hacer valer su poesía, su trabajo artístico. Siempre he detestado a los que dicen que sólo escriben para sí mismos, eso sólo denota el miedo a la crítica, no están habituados a que la gente decida si le gusta o no, y es tan válido que les guste o lo rechacen, aún en el rechazo habrá encontrado el poeta una crítica por ser leído. Uno debe escribir para sí, claro, pero también para los demás. A mí me gusta que los demás sientan lo que yo siento, que vivan a través de mis palabras lo que ellos viven en sus vidas. Dibujo a pincelazos leves pequeños fragmentos de vidas ajenas y deseos de la mía, es ahí donde el lector y el poeta conviven, en un mismo personaje, el nombrado o el que nombra. La poesía se crea para ser leída no para guardarse en los armarios del pasado, donde se empolvan y envejecen, hay que considerar la posibilidad mínima que a alguien le guste tu trabajo.

La poesía marca un inicio, una etapa, un encanto de lo cotidiano, la forma en que uno lo expresa es donde radica la maravilla del arte como tal. Para crear poesía se necesita disciplina, lecturas, elaboración de un pensamiento autocrítico que te lleve más allá de lo que a ti te gusta. Hay que saber manejar el lenguaje al antojo del poeta, pero también hay que pensar en el lector, saber que comprende las figuras literarias, los tropos, su sintaxis y sus verdades contenidas ahora expresadas en palabras, aunque carezca de un estudios minucioso de ello. Considero que el desarrollo del poeta va más allá de escribir a diario, más bien va en irse formando como uno de los grandes, aunque en tiempo y espacio uno diste bastante de llegar a semejante cosa, pero no es imposible. Los grandes poetas no nacieron creando poesía, hay poesía buena y hay poesía mala, hay poesía refinada y hay poesía guarra, mucho depende de la subjetividad del lector, pero también depende de la perspicacia del autor para llevar al lector a una subjetividad más concreta, donde la interpretación sea una comunión entre todas las interpretaciones de cualquier lector.

Hoy en día, he considerado que no todo lo que versificamos se puede llamar poesía, no todas las líneas aisladas forman un poema; los poetas jóvenes tienen un potencial magnífico pero mal construido, escriben y plantean ideas muy buenas en una o dos líneas pero no manifiestan el sentimiento que debe evocar la poesía en sí. Lo que considero loable son las ganas de escribir, el hecho de hacerlo, pero no acepto que no se discipline, que no lea, que no busque formas distintas de decir lo que desea.

Mi escritura en particular tiene todos los nombres de todas las personas que han pasado por mi vida de alguna manera u otra; muchos esperados a que se queden, otros esperados a que se vayan, pero ahí están siendo actantes de lo que deseo expresar en la poesía, personajes indomables que me dan el amor y el desamor, el erotismo y el recato. Si pudiera hacer real a mis personajes con cada poema escrito sería el hombre más dichoso porque sabría que al pensarles, al dibujarles serían reales, pero eso es la poesía un ideal entre los ideales, un fantasma entre tus anhelos, un sentimiento entre los tantos ahogados.

Para mí la poesía es parte de mi vida, crecí leyendo a los grandes que evocaron en mí sus propios instintos, sus deseos, sus amores encantados y sus desamores enemigos. Lorca, Hernández, Storni, Benedetti, Sabines, Whitman, Shakespeare, Cernuda, Paz, Parra, Conde, Peri Rossi, Montemayor, etc. Cada uno de ellos me han llevado a descubrir en mí una forma de crear y recrear este sentimiento que me provoca al ser que me le declaro.

Lo triste y tantas veces patético es saber que la poesía está devaluada, que no adquiere valor ni emocional, mucho menos sentimental, que esas líneas escuetas hechas poesía dedicadas a alguien no cobran sentido en ellos, porque no comprenden, porque no desean comprender o quizá porque les parezca tan banal y tan superfluo un amor grabado en letras. La gente no lee poesía, no le gusta la poesía, a muchos les parece cursi a otros aburrido; mientras que hay unos cuantos que sí valoran su arte en sus vidas, pero son los menos.

Al final de cuentas el poeta se termina cuestionando qué hizo mal, en qué falló como poeta para no poder tener lo que siempre ha buscado, por no lograr que un personaje salga de esas líneas y se haga presente, por no encontrar a ese personaje en las calles reales de un abismo en presagio.
Cada vez que escribo un poema expreso para alguien en particular que hasta la fecha no ha sabido leerme, no ha querido leerme, no ha aprendido que antes que un hombre cualquiera soy su poeta.

viernes, 18 de junio de 2010

EUFEMISMOS Y METÁFORAS HOMOSEXUALES

Eufemismos y metáforas homosexuales
El discurso del siglo XXI

Estamos acostumbrados a no decir por su nombre las cosas, los actos, las ideas, creamos conceptos que definen conceptos y que terminan elaborando un discurso un poco más complejo que sencillo, pero más entendible como un segundo código que el sector homosexual comprende.
A menudo la gente se conoce, o llega al menos, a un primer acercamiento de manera virtual, en redes sociales, en páginas de exhibición de perfiles o chats; esto lleva a sus internautas a elaborar un discurso que venda. Es una elaboración inconsciente de la mercadotecnia que se ha impuesto por sobre todas las cosas entre el comprar y vender.
Se leen desde perfiles con tintes elegante hasta guarros, aquéllos de describen una relación madura y aquéllos que buscan sólo pasar el rato. Todos y cada uno de ellos son aceptados por un sinnúmero de clientes que buscan satisfacer sus necesidades.
Está aquél que se compromete a no ser igual al resto, el que ofrece un cuerpo al mejor postor, el que busca una amistad que conlleve algo más, el que busca menores o mayores de edad, según la legalidad de la situación; el que desea compartir la ciudad entera y el que desea compartir sólo un fragmento de ella: tu espacio o el mío.
Sin embargo, en cada uno de estos discursos siempre se entredeja ver la otra realidad, la necesidad de ser aceptados por los demás. Está el que es discreto y tiene fotos de su cuerpo desnudo cual flor abierta al sol, pero sin rostro, y pide discreción ante todo. El casado que busca a oscuras y a escondidas el placer del placer; el que muestra un rostro que ha hurtado de alguien más; el que sin pena ni gloria tanto muestra su cara como su cuerpo, ya sea desnudo o cubierto, y que busca el amor o sólo sexo.
Hombres jóvenes y viejos, hombres gordos y delgados, hombres con cuerpos perfectos y otros imperfectos, hombres feos y bonitos, hombres emo, hombres cholos, hombres afeminados y hombres varoniles. Hombres que al final de cuentas buscan hombres.
El sector es muy amplio, hay una gama infinita para elegir. Es como ir al supermercado y buscar la fruta más apetitosa en cualquiera de los sentidos, la mejor a la vista; lo mismo ocurre, lo mejor a la vista, ya sea en una imagen o en un discurso. El primer intercambio de palabras se da, por lo general, con un saludo, porque ante todo, no dejan de ser educados. Los más cautelosos y tranquilos, preguntarán a qué se dedican, cómo se llaman, qué edad tienen, etc. Los más urgidos y aventados preguntarán por el tamaño del miembro, por el rol sexual en la cama; preguntarán si tienen lugar o habrá que rentar motel.
Algunos llegan a un segundo nivel, que puede ser, en el primero de los casos, la dirección de correo electrónico para continuar “la conversación”.
Los segundos, lo más probable, si todo marcha bien, preguntarán por el número telefónico. Cada quien a su paso y a su estilo, a la medida de sus necesidades.


LOS EUFEMISMOS

“Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”. (RAE, 2010)

Eufemismo 1: similar por una sola categoría, sexo masculino.
Busco hombres similares, se anuncian como tal, pero no sé sabe en sí qué significa para ellos SIMILAR, lo más probable es que se refiera a ser HOMBRE, porque a continuación describen: delgado, varonil, buen cuerpo, sin malos rollos, pero su imagen dice todo lo contrario: hombre no delgado, no varonil, no de buen cuerpo y con una cara de pocos amigos.

Eufemismo 2: una loca por afeminado.
Existen también hombres que en su mente se creen mujeres, que creen que por el hecho que les gusten los hombres ya les da derecho a comportarse como mujeres. Aunque ni la voz, ni el movimiento se conoce en una imagen o en un discurso, el internauta logra identificar en ésta aquellos códigos que indican ser afeminados: la pose, la ropa, el tipo de foto.

Eufemismo 3: sin compromisos por “coges y te vas”.
Hay aquellos que no buscan una relación estable, sólo pasar el momento, un buen faje, una caricia urgente, un rato de placer, un buen sexo. Pero que muchas de las veces terminan enamorados desde el primer contacto.

Eufemismo 4: amigos por personas de moral ligera.
Estos son los más interesantes de las páginas, buscan sólo amistad pero muestran fotos desnudos, y hay una serie de requisitos físicos para poder acceder a ellos.

Eufemismo 5: activos o pasivos por te cojo o me coges.
En estos últimos hay una variedad de ambigüedades, los que muestran en su perfil fotos de penes erectos con categoría de ser pasivos, o los que muestran el culo al aire con categoría de ser activos.

Al final de cuentas, los eufemismos y los discursos no tienen validez alguna, lo que hay y lo que se ve es lo que se vende.

LAS METÁFORAS

“Consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita”. (RAE, 2010)

Cuando cualquiera de los comensales logran entablar algún tipo de diálogo un tanto más “profundo” las metáforas del discurso comienzan por ser elaboradas. Busco alguien que sea honesto, que me quiera, que sea lindo, etc., cuando la mayor de las veces en realidad buscan aquél que sea un cabrón que les haga ver su suerte, alguien con cierta indiferencia que le haga seguir buscando más en el otro, aquéllos que con desprecio y cierto grado de soberbia ven con desdén al otro sabiendo que pronto, más de lo que se imagina, caerá rendido.
Las hay desde esas metáforas que reflejan un sentimiento profundo hasta uno banal. Desde el que busca un buen rato de charla, como el que busca un buen sexo; desde el que busca un novio hasta el que busca encontrar la imagen del padre que no tuvo; desde el que busca un amigo, un psicólogo, un confidente, hasta el que busca sólo un depósito para tirar toda su basura emocional.

Todo es un doble discurso, un discurso que se elabora muchas veces sobre la marcha, o uno que se elabora previamente para cada uno de los participantes en turno. Los hay como en paletería: de todos olores y sabores. Pero al final de cuentas la gente juzga desde la experiencia. Hemos aprendido a formar prejuicios que ya conocemos y los damos por hechos; ha entender y esperar un doble discurso que subyace en la imagen linda que dibujan.

No hay manual para relaciones interpersonales, mucho menos de tendencia homosexual, cada quien va armando su propio librito de consulta y logra identificar a un tipo igual que a otro tipo. Mientras tanto la estadística crece, incrementa en valor y en potencia, porque se reduce la importancia que va más allá de una relación homosexual, sino a una relación social. Cada quien aprende a defenderse de este submundo donde ni la razón, ni la cultura, ni la educación perdura. Cada homosexual es un mundo, cada mente es una distinta, pero curiosamente todos, absolutamente todos, buscan lo mismo: saciar una necesidad.

jueves, 4 de marzo de 2010

LA OTREDAD LOS SILENCIOS DEL MIEDO

Es común encontrarnos con gente que no sabe decir la verdad, que no entiende el valor de hablar y expresar lo que siente, aquellos que no se atreven a decir verdades falsas, falsas verdades, o sólo verdades.

¿Por qué la gente teme hablar?

A menudo vamos por la vida expresando lo que somos de alguna manera u otra; algunos lo hacemos con detalles, otros con palabras, a través de un poema, una canción, un cuento; otros a través de un abrazo, un beso, una mirada, un apretón de manos. Sin embargo, cuando implica el sentimiento la gente acostumbra a callar, a no responder, a no saber qué decir, porque por lo general sólo pensamos en hacer sentir bien al otro y preferimos callarnos.
Es común que en los funerales demos un abrazo y no haya necesidad de palabras, pero ahí está la expresión máxima de "estoy contigo". Un apretón de manos cuando admiras a alguien por lo que es, por lo que hace. Cuando llegas a un sentimiento mayor, llámese de amor, algunos nos atrevemos a escribir cosas que quizá otros llamen cursilerías: poemas, cuentos, canciones. La expresión del sentimiento en cualquiera de las situaciones, siempre, como mínimo, esperas una respuesta que vaya más allá de un simple "gracias", y por lo general la gente termina en silencio.

¿Cómo debe uno interpretar eso?, ¿el que calla otorga?, ¿la prudencia ante todo?, ¿es mejor no saber lo que puedan decir porque sabes que te podrá herir cuando no eres correspondido? y cuando lo eres, ¿estás dispuesto a escuchar algo que no esté a tu nivel de máxima expresión?
No, en realidad sólo buscamos una respuesta, la más honesta, la más sincera, una que te deje satisfecho sabiendo que has hecho lo correcto en expresar tú lo que deseas.

Afortunadamente hemos nacido bajo una lengua madre que es exquisita en todos los sentidos, un vocabulario donde puedes encontrar las palabras adecuadas para decir lo que sientes en ese momento, cuando el otro sufre una pérdida, cuando te alegras por alguien, cuando admiras a ese alguien, cuando te declaras todo en amor hacia el otro, cuando tu amigo llora y cuando tu amigo ríe. Pero es común que nos callemos cuando algo nos ataca el sentimiento, es decir, cuando la muerte de ese ser querido llega a su vida, no sabemos qué decir, y utilizamos las frases establecidas de la sociedad: "estoy contigo; lo siento; te acompaño en tu pérdida; etc."
¿Qué sucede cuando le declaras tu amor a ese alguien? Incluso muchas veces cuando sí eres correspondido la reacción del otro será instantánea y dirá lo mismo que tú pero con sus palabras, el otro se expone y expresa lo que también siente. Y qué decir cuando de igual manera te declaras ante el otro y expresas tu amor, tu sentimiento a sabiendas de no ser correspondido y lo único que esperas es eso, que te digan a los ojos que no lo eres, pero no, todo termina en silencio, la gente calla. Callamos por miedo a herir el sentimiento del otro, pero, ¿que lo más correcto no sería expresar lo que NO sientes, lo que NO quieres, lo que NO te mueve?
Nos da miedo hablar y expresar contrario a lo que el otro siente y preferimos buscar en el silencio las palabras perfectas que el otro pueda imaginar, pero no nos damos cuenta que esos otros no son adivinos, que no llevan un turbante aunque tengan toda la apariencia.
El lograr utilizar las palabras y saberlas utilizar adecuadamente, lamentablemente no es para todos. Es curioso ver que somos hispanoamericanos que no sabemos emplear el discurso apropiadamente, no sabemos ni cómo, ni cuándo, ni qué decir.

¿Por qué les cuesta tanto trabajo a los otros expresarse?
Razones habrá muchas, pero la más grande de todas y la que más repudiamos muchos de nosotros es el miedo, miedo a no querer decir las cosas y preferir callar. Ese miedo no es más que un simple mecanismo de defensa.
Regreso al evento donde uno le expresa al otro, que no le es correspondido, su amor, siempre es grato y agradable saber que existe alguien que exprese maravillas de ti y por ti, nos gusta sentirnos queridos por otros, aunque no sea de nuestro total agrado, aunque no nos llame nada la atención del otro. Hablar en su momento y decir: no te puedo corresponder, no me interesas, no quiero nada, no busco nada contigo, etc., es difícil porque estás esperando seguir siendo el objeto de deseo, se llama ego, preferimos callar y que siga vertiendo su sentimiento en nosotros aunque no nos diga nada respecto al otro, aunque nunca podamos sentir lo que siente. Se prefiere que se siga inflando el ego y que continúe con sus cursilerías porque al final de cuentas, si estás solo, sabes que al menos en el mundo hay alguien que te expresa lo que siente por ti. Es una forma muy cómoda y muy egoísta, porque el que sí expresa se queda con la incógnita de lo que hay en la mente del otro. Lo único que ocurre es que terminamos por expresar ese sentimiento, lo asilamos, lo oprimimos, lo calcinamos y confinamos a lo más profundo de nuestro corazón para no volverlo a expresar. Si el otro es un poco más inteligente sabrá que habrá perdido la dicha de escuchar cosas sinceras, de escuchar y sentir un sentimiento puro y gratuito que no busca nada, sólo unas palabras de alivio, unas palabras honestas. Lamentablemente sabrán que ha dejado de ser ese objeto de deseo y que ahora están como antes, solos, esperando que aparezca otro, y de preferencia el que sí sea correspondido para volver a escuchar unas palabras amables.

Cuando algo nos agrada lo decimos, de alguna manera u otra, hagamos lo mismo cuando algo no nos agrade, y digamos lo que realmente sentimos, es preferible saber lo que pensamos a imaginar lo que no pensamos y nunca decimos.

sábado, 30 de enero de 2010

APENAS COMIENZA LA HISTORIA

A Elizabeth, Lizeth, Monserrat,
Isis, Ernesto, Eduardo, Ramón,
por haber sido mis alumnos,
por ser ahora mis amigos,
y por llegar a ser mis grandes amores.

De pronto se vuelve difícil escoger las palabras adecuadas para un evento de este tipo, y es que ya todo está dicho, las felicitaciones furtivas de los que los quieren, los maestros que ovacionan su triunfo y los otros que se liberan finalmente de ustedes; los padres orgullosos al ver a sus hijos convertidos en seres conscientes, los amigos que nunca dejaron de estar ahí ya fuera para apoyarles o para esperarles en alguna fiesta al terminar con obligaciones académicas. Hoy me tocó a mí, me eligieron como padrino de graduación del grupo de Negocios Internacionales. Es para mí un gran orgullo poder estar esta tarde compartiendo este momento con ustedes mis alumnos, ahora mis amigos; verles que emprenden un viaje a una realidad que deberán construir con lo que cada uno de ustedes son.
El mundo allá afuera necesita gente comprometida, gente que sepa romper las estructuras de un sistema arcaico y muchas veces ya deficiente, necesita gente joven, decidida; gente que sea capaz de ver por la realidad social que nos acontece y gente comprometida con querer cambiar un México por un país que el futuro de sus hijos sea cierto. Afortunadamente creo yo, y creemos cada uno de nosotros que fuimos sus maestros, que ustedes son los emprendedores de ese mañana, que los hemos visto esforzarse a llegar a un término de una carrera con la satisfacción de haber cumplido hasta el final. Un buen alumno no se mide en promedio académico sino en el saber dar respuesta a los problemas que nos rodean día a día.
Hay un mundo allá afuera que no está tan alejado de lo que a cada uno de ustedes les toca vivir en su entorno, pero ya no depende de la sociedad en la que viven, depende de ustedes, los forjadores del futuro que le pueden dar a México su ejemplo. El futuro que desean construir para sus hijos. Nada finaliza aquí, nada en absoluto, todo apenas, ahora, comienza. Comienza ese trabajo fuerte, esas ganas de superación que no termina con sólo una licenciatura, hay mucho que dar, hay mucho que aprender aún, pero sobre todo hay mucho por hacer y la sociedad los espera.
Cada cuatrimestre, cuando me toca impartir la materia en tronco común y les veo por primera vez, siempre les hago la misma pregunta: “¿Cuántos de ustedes, levanten la mano, creen que México será mejor en 10 años?” difícilmente pocos logran levantar la mano, y la mayoría comienza a lamentar todo lo que existe. Hasta que llega un punto en que les digo: Todos aquellos que piensen que México no puede ser mejor en 10 años, tienen razón, felicidades, pero ustedes no tienen nada que hacer en esta escuela. La única razón que tienen es la de ser mediocres.
Aquellos que levantaron su mano, y tienen la esperanza, por lo menos, de anhelar un futuro mejor para México, están en el lugar indicado, bienvenidos a esta su escuela. Ahora con gran alegría los veo aquí, aquellas manos titubeantes pero algo decididas que fueron alzadas, los veo aquí, veo a mis alumnos, veo un futuro mejor para México. Necesitamos gente preparada, gente que domine a la ignorancia y sepa ser Humano.
Necesitamos, a pesar de todas las adversidades que nuestra sociedad presenta, que ustedes sean aquellos que den la mano al que sigue. Sólo me resta decirles, rompan las estructuras, destruyan los estereotipos, remuevan clichés y construyan una sociedad mejor, donde todo tenga aún mayor sentido. Esto cobra para mí, el sentido de ser maestro, ustedes me otorgan el título, y ésta es la máxima manifestación de saber que estoy haciendo las cosas bien, al verles ahora aquí como nuevos profesionistas.

Detrás de un buen alumno hay un buen maestro, sin embargo, me atrevo a modificar y decir: Detrás de un buen maestro están ellos, están ustedes mis alumnos que me hacen estar aquí agradeciendo su existencia en mi vida y agradeciendo ser parte ahora de ustedes.

Felicidades!

NO ME HAGAS UN HÉROE

No me hagas un héroe
ni menciones mi nombre en la historia.
Si levantaras monumentos,
nombraras calles, salones, edificios;
si contaras a los tuyos mis hazañas
no me hagas un héroe.

Si mi foto apareciera en portadas de libros,
llaveros, paredes, te pido no ser un héroe.

Si habrías de rendir homenajes
guardar minutos de silencio,
soltar palomas en mi aniversario,
gastar coronas de flores en mis tumbas
no me hagas un héroe.

Pero si te interesara seguir mis ideas locas,
mis luchas;
si pretendieras combatir al frente,
si alzaras la voz contra la injusticia
y portaras mi ideal como estandarte entonces,
sólo entonces y sin mencionarme
atrévete a crear héroes reales con la fuerza,
la voz, la calma,
y proponte un sol para aquellos
que buscan una luz, un sendero.

Así sólo así sé tú mismo encontrándote en los otros
Sé tú mismo guía permanente
y vuélvete héroe
el mejor de todos
sólo así podrás nombrarme
sabiendo que he creado gente capaz de ser humanos
héroes capaces de dar la vida por otros.

Si entre penumbras tu luz me has dado
con la luz resplandeciente de tu heroísmo
habré de nombrarte en cada letra de mis poemas
con tu nombre grabado.

No me hagas un héroe
si aún no he logrado que tú seas el mío.

Discurso de graduación CESUN 2010 Carrera de Negocios Internacionales.
Padrino de graduación: Abyss Borboa-Olivera