jueves, 4 de marzo de 2010

LA OTREDAD LOS SILENCIOS DEL MIEDO

Es común encontrarnos con gente que no sabe decir la verdad, que no entiende el valor de hablar y expresar lo que siente, aquellos que no se atreven a decir verdades falsas, falsas verdades, o sólo verdades.

¿Por qué la gente teme hablar?

A menudo vamos por la vida expresando lo que somos de alguna manera u otra; algunos lo hacemos con detalles, otros con palabras, a través de un poema, una canción, un cuento; otros a través de un abrazo, un beso, una mirada, un apretón de manos. Sin embargo, cuando implica el sentimiento la gente acostumbra a callar, a no responder, a no saber qué decir, porque por lo general sólo pensamos en hacer sentir bien al otro y preferimos callarnos.
Es común que en los funerales demos un abrazo y no haya necesidad de palabras, pero ahí está la expresión máxima de "estoy contigo". Un apretón de manos cuando admiras a alguien por lo que es, por lo que hace. Cuando llegas a un sentimiento mayor, llámese de amor, algunos nos atrevemos a escribir cosas que quizá otros llamen cursilerías: poemas, cuentos, canciones. La expresión del sentimiento en cualquiera de las situaciones, siempre, como mínimo, esperas una respuesta que vaya más allá de un simple "gracias", y por lo general la gente termina en silencio.

¿Cómo debe uno interpretar eso?, ¿el que calla otorga?, ¿la prudencia ante todo?, ¿es mejor no saber lo que puedan decir porque sabes que te podrá herir cuando no eres correspondido? y cuando lo eres, ¿estás dispuesto a escuchar algo que no esté a tu nivel de máxima expresión?
No, en realidad sólo buscamos una respuesta, la más honesta, la más sincera, una que te deje satisfecho sabiendo que has hecho lo correcto en expresar tú lo que deseas.

Afortunadamente hemos nacido bajo una lengua madre que es exquisita en todos los sentidos, un vocabulario donde puedes encontrar las palabras adecuadas para decir lo que sientes en ese momento, cuando el otro sufre una pérdida, cuando te alegras por alguien, cuando admiras a ese alguien, cuando te declaras todo en amor hacia el otro, cuando tu amigo llora y cuando tu amigo ríe. Pero es común que nos callemos cuando algo nos ataca el sentimiento, es decir, cuando la muerte de ese ser querido llega a su vida, no sabemos qué decir, y utilizamos las frases establecidas de la sociedad: "estoy contigo; lo siento; te acompaño en tu pérdida; etc."
¿Qué sucede cuando le declaras tu amor a ese alguien? Incluso muchas veces cuando sí eres correspondido la reacción del otro será instantánea y dirá lo mismo que tú pero con sus palabras, el otro se expone y expresa lo que también siente. Y qué decir cuando de igual manera te declaras ante el otro y expresas tu amor, tu sentimiento a sabiendas de no ser correspondido y lo único que esperas es eso, que te digan a los ojos que no lo eres, pero no, todo termina en silencio, la gente calla. Callamos por miedo a herir el sentimiento del otro, pero, ¿que lo más correcto no sería expresar lo que NO sientes, lo que NO quieres, lo que NO te mueve?
Nos da miedo hablar y expresar contrario a lo que el otro siente y preferimos buscar en el silencio las palabras perfectas que el otro pueda imaginar, pero no nos damos cuenta que esos otros no son adivinos, que no llevan un turbante aunque tengan toda la apariencia.
El lograr utilizar las palabras y saberlas utilizar adecuadamente, lamentablemente no es para todos. Es curioso ver que somos hispanoamericanos que no sabemos emplear el discurso apropiadamente, no sabemos ni cómo, ni cuándo, ni qué decir.

¿Por qué les cuesta tanto trabajo a los otros expresarse?
Razones habrá muchas, pero la más grande de todas y la que más repudiamos muchos de nosotros es el miedo, miedo a no querer decir las cosas y preferir callar. Ese miedo no es más que un simple mecanismo de defensa.
Regreso al evento donde uno le expresa al otro, que no le es correspondido, su amor, siempre es grato y agradable saber que existe alguien que exprese maravillas de ti y por ti, nos gusta sentirnos queridos por otros, aunque no sea de nuestro total agrado, aunque no nos llame nada la atención del otro. Hablar en su momento y decir: no te puedo corresponder, no me interesas, no quiero nada, no busco nada contigo, etc., es difícil porque estás esperando seguir siendo el objeto de deseo, se llama ego, preferimos callar y que siga vertiendo su sentimiento en nosotros aunque no nos diga nada respecto al otro, aunque nunca podamos sentir lo que siente. Se prefiere que se siga inflando el ego y que continúe con sus cursilerías porque al final de cuentas, si estás solo, sabes que al menos en el mundo hay alguien que te expresa lo que siente por ti. Es una forma muy cómoda y muy egoísta, porque el que sí expresa se queda con la incógnita de lo que hay en la mente del otro. Lo único que ocurre es que terminamos por expresar ese sentimiento, lo asilamos, lo oprimimos, lo calcinamos y confinamos a lo más profundo de nuestro corazón para no volverlo a expresar. Si el otro es un poco más inteligente sabrá que habrá perdido la dicha de escuchar cosas sinceras, de escuchar y sentir un sentimiento puro y gratuito que no busca nada, sólo unas palabras de alivio, unas palabras honestas. Lamentablemente sabrán que ha dejado de ser ese objeto de deseo y que ahora están como antes, solos, esperando que aparezca otro, y de preferencia el que sí sea correspondido para volver a escuchar unas palabras amables.

Cuando algo nos agrada lo decimos, de alguna manera u otra, hagamos lo mismo cuando algo no nos agrade, y digamos lo que realmente sentimos, es preferible saber lo que pensamos a imaginar lo que no pensamos y nunca decimos.

sábado, 30 de enero de 2010

APENAS COMIENZA LA HISTORIA

A Elizabeth, Lizeth, Monserrat,
Isis, Ernesto, Eduardo, Ramón,
por haber sido mis alumnos,
por ser ahora mis amigos,
y por llegar a ser mis grandes amores.

De pronto se vuelve difícil escoger las palabras adecuadas para un evento de este tipo, y es que ya todo está dicho, las felicitaciones furtivas de los que los quieren, los maestros que ovacionan su triunfo y los otros que se liberan finalmente de ustedes; los padres orgullosos al ver a sus hijos convertidos en seres conscientes, los amigos que nunca dejaron de estar ahí ya fuera para apoyarles o para esperarles en alguna fiesta al terminar con obligaciones académicas. Hoy me tocó a mí, me eligieron como padrino de graduación del grupo de Negocios Internacionales. Es para mí un gran orgullo poder estar esta tarde compartiendo este momento con ustedes mis alumnos, ahora mis amigos; verles que emprenden un viaje a una realidad que deberán construir con lo que cada uno de ustedes son.
El mundo allá afuera necesita gente comprometida, gente que sepa romper las estructuras de un sistema arcaico y muchas veces ya deficiente, necesita gente joven, decidida; gente que sea capaz de ver por la realidad social que nos acontece y gente comprometida con querer cambiar un México por un país que el futuro de sus hijos sea cierto. Afortunadamente creo yo, y creemos cada uno de nosotros que fuimos sus maestros, que ustedes son los emprendedores de ese mañana, que los hemos visto esforzarse a llegar a un término de una carrera con la satisfacción de haber cumplido hasta el final. Un buen alumno no se mide en promedio académico sino en el saber dar respuesta a los problemas que nos rodean día a día.
Hay un mundo allá afuera que no está tan alejado de lo que a cada uno de ustedes les toca vivir en su entorno, pero ya no depende de la sociedad en la que viven, depende de ustedes, los forjadores del futuro que le pueden dar a México su ejemplo. El futuro que desean construir para sus hijos. Nada finaliza aquí, nada en absoluto, todo apenas, ahora, comienza. Comienza ese trabajo fuerte, esas ganas de superación que no termina con sólo una licenciatura, hay mucho que dar, hay mucho que aprender aún, pero sobre todo hay mucho por hacer y la sociedad los espera.
Cada cuatrimestre, cuando me toca impartir la materia en tronco común y les veo por primera vez, siempre les hago la misma pregunta: “¿Cuántos de ustedes, levanten la mano, creen que México será mejor en 10 años?” difícilmente pocos logran levantar la mano, y la mayoría comienza a lamentar todo lo que existe. Hasta que llega un punto en que les digo: Todos aquellos que piensen que México no puede ser mejor en 10 años, tienen razón, felicidades, pero ustedes no tienen nada que hacer en esta escuela. La única razón que tienen es la de ser mediocres.
Aquellos que levantaron su mano, y tienen la esperanza, por lo menos, de anhelar un futuro mejor para México, están en el lugar indicado, bienvenidos a esta su escuela. Ahora con gran alegría los veo aquí, aquellas manos titubeantes pero algo decididas que fueron alzadas, los veo aquí, veo a mis alumnos, veo un futuro mejor para México. Necesitamos gente preparada, gente que domine a la ignorancia y sepa ser Humano.
Necesitamos, a pesar de todas las adversidades que nuestra sociedad presenta, que ustedes sean aquellos que den la mano al que sigue. Sólo me resta decirles, rompan las estructuras, destruyan los estereotipos, remuevan clichés y construyan una sociedad mejor, donde todo tenga aún mayor sentido. Esto cobra para mí, el sentido de ser maestro, ustedes me otorgan el título, y ésta es la máxima manifestación de saber que estoy haciendo las cosas bien, al verles ahora aquí como nuevos profesionistas.

Detrás de un buen alumno hay un buen maestro, sin embargo, me atrevo a modificar y decir: Detrás de un buen maestro están ellos, están ustedes mis alumnos que me hacen estar aquí agradeciendo su existencia en mi vida y agradeciendo ser parte ahora de ustedes.

Felicidades!

NO ME HAGAS UN HÉROE

No me hagas un héroe
ni menciones mi nombre en la historia.
Si levantaras monumentos,
nombraras calles, salones, edificios;
si contaras a los tuyos mis hazañas
no me hagas un héroe.

Si mi foto apareciera en portadas de libros,
llaveros, paredes, te pido no ser un héroe.

Si habrías de rendir homenajes
guardar minutos de silencio,
soltar palomas en mi aniversario,
gastar coronas de flores en mis tumbas
no me hagas un héroe.

Pero si te interesara seguir mis ideas locas,
mis luchas;
si pretendieras combatir al frente,
si alzaras la voz contra la injusticia
y portaras mi ideal como estandarte entonces,
sólo entonces y sin mencionarme
atrévete a crear héroes reales con la fuerza,
la voz, la calma,
y proponte un sol para aquellos
que buscan una luz, un sendero.

Así sólo así sé tú mismo encontrándote en los otros
Sé tú mismo guía permanente
y vuélvete héroe
el mejor de todos
sólo así podrás nombrarme
sabiendo que he creado gente capaz de ser humanos
héroes capaces de dar la vida por otros.

Si entre penumbras tu luz me has dado
con la luz resplandeciente de tu heroísmo
habré de nombrarte en cada letra de mis poemas
con tu nombre grabado.

No me hagas un héroe
si aún no he logrado que tú seas el mío.

Discurso de graduación CESUN 2010 Carrera de Negocios Internacionales.
Padrino de graduación: Abyss Borboa-Olivera

domingo, 25 de octubre de 2009

Porque una soledad más otra soledad hacen una soledad más grande

A Víctor Robles Lizárraga
Gracias por compartir tu soledad

En la tempestad de estos tiempos donde el nihilismo impera en la gente, nos vemos tentados a conseguir lo primero que pase y nos agradé para no sentir más esa soledad que nos agobia y nos aniquila. Sin embargo, no pasa aún tanto tiempo en que muchas de las veces nos sentimos más solos con alguien que sin ellos.

Y me pregunto entonces ¿qué es la soledad?
Hemos concebido la soledad como una etapa de la vida, que bien puede durar un largo tiempo, o bien jamás se escapa de ella. Pensamos en primer instante que la soledad depende mucho de no tener a alguien contigo, y vamos por la vida buscando quien llene ese vacío. La realidad es otra. En este caminar, en esta búsqueda nos topamos ante nosotros mismos y nos percatamos que la soledad, además de ser un estado del ser humano, es algo que necesitamos para seguir construyendo ideas, para ir valorando pasados olvidados y para llorar las nostalgias futuras.
Bajo esta premisa de pensar que alguien más hará que la soledad no se sienta, nos vemos aferrados a no querer estar solos físicamente y buscamos y buscamos y buscamos, hasta encontrar lo que llegue.
Pero ¿qué sucede cuando llega?
Sentimos por un instante que esa soledad que aniquilaba se esfuma en el momento, pero sólo en el momento porque después es peor que antes, te das cuenta que estás entre la gente y te sientes igual o peor de solo, que tienes a alguien que está a tu lado y te sientes olvidado. La soledad vuelve a su estado habitual y no hay como rechazarla. ¿Cuántas veces no hemos experimentado eso, de tener al alguien y aún seguir sintiéndote solo?
Es que la soledad no la llena nadie, es cuestión de uno, es cuestión de aceptarla y vivir con ella, sentir que la soledad es y debe ser parte de tu vida para lograr satisfacer nostalgias olvidadas. Vemos a la soledad como algo negativo, cuando en realidad debiéramos verla como algo positivo en nuestras vidas, y aunque esta premisa no me hace sentir mejor, al menos me da el ánimo de seguir desarrollando una querencia para ella.

La soledad de dos
Una mujer se maquilla en el espejo mientras que el hombre se cambia de ropa en la recamara, ninguno habla, ninguno se ve a los ojos, el silencio como de costumbre y la costumbre en silencio. Cada uno encerrado en su propio mundo, llevan tiempo de novios, de esposos, de amantes. Ambos se jactan de tener una pareja con quien comparten la vida, pero ambos, a la vez, viven en su eterna soledad, donde sólo se hablan lo necesario, donde sólo se miran lo justo.
Desde que se conocieron y los dos decidieron estar juntos para dejar a la soledad a un lado, se dieron cuenta que la unión los separaba más, que no era dejar la soledad sino unir dos soledades; aquí es donde las matemáticas se equivocan porque una soledad más otra soledad no suman dos soledades sino una tremenda e inmensa soledad.

La soledad de uno
Una mujer o un hombre se sienta al comedor vacío con su cena servida, ve al rededor las sillas vacías, el sonido silencioso, la oscuridad de su casa y un plato que rebosa de comida deliciosa. Se pregunta qué hace ahí, solo, comiendo sin compañía. Comer solo es lo más triste, porque termina la cena y no hay con quién seguir la sobremesa, el tiempo se agota y decide dormir su siesta. La rutina es igual cada día, levantarse, ver el reloj, entrar en la ducha, cambiarse, desayunar, salir al espectáculo de la vida laboral, sonreír a todo cuanto pase por enfrente, trabajar, salir del trabajo y esperar a que se cocine una rica cena que consumirá solo en el comedor inmenso de su casa.

La soledad es la misma pero no igual, es decir, la soledad es soledad en una y otra, pero no es igual sentirte solo cuando sabes que lo estás y no hay vuelta de hoja, al sentirte solo cuando sabes que está alguien ahí a tu lado, pero es que es eso solamente, alguien ahí a tu lado, un maniquí más, un adorno más, que después de un tiempo siempre se le tiene aprecio por ver lo mismo todos los días. Pero esa extraña sensación de soledad jamás se borra, jamás se va, jamás se olvida.

En esta ocasión no sé que ofrecer como conclusión, como receta médica, como consejo, sólo puedo decir que estar solo te hace llevar una llaga por dentro que nunca sana, y que cuando encuentras a alguien más lo único que deseas es que desaparezca esa herida como por arte de magia. La soledad no es para todos, hay quienes la aceptamos y hay quienes que todavía no.

sábado, 29 de agosto de 2009

La Mujer y La Sexualidad

Conferencia impartida en la inauguración de Raks Divine 2009
Casa de la Cultura, Tijuana.
Agosto 27 de 2009.

LA MUJER Y LA SEXUALIDAD

Por Abyss Borboa-Olivera

¿La mujer? ¿Qué es la mujer?

“Es muy sencillo, dicen los aficionados a las fórmulas simplistas: es una matriz, un ovario; es una hembra, y basta esa palabra para definirla. En boca del hombre el epíteto “hembra” suena como un insulto y, sin embargo, no tiene vergüenza de su propia animalidad y se siente orgulloso, por el contrario, si dicen que él que “es un macho” el término hembra no es peyorativo por el hecho de que se enraíza a la mujer en la naturaleza, sino porque la confina dentro de los límites de su sexo, y si ese sexo le parece al hombre despreciable y enemigo aun entre las bestias inocentes es, sin duda alguna, a causa de la inquieta hostilidad que suscita en él la mujer, a ese sentimiento.

Simon de Beauvoir; El segundo sexo.

Hablar de la mujer como hombre podría figurarse como un discurso algo machista, como un empoderamiento del discurso masculino sobre la mujer; pero hablar como artista me otorga el privilegio de poder elaborar un discurso donde la mujer cobra un sentido importante en mi trabajo como artista. El erotismo femenino que planteo parte de la necesidad de hablar de la sexualidad, una sexualidad cuyo sentido es cobrado al reelaborar los placeres y deseos de la mujer.

Los llamados estudios de género exploran la construcción cultural de la diferencia sexual en todos sus ámbitos: político, económico, subjetivo y simbólico. La perspectiva feminista, en tanto crítica cultural, se articula repensando los saberes disciplinarios en referencia con la postulación de un “sujeto femenino”. Ha sido a partir y a contrapelo de la antropología, el psicoanálisis, la economía política, la lingüística, la historiografía y la filosofía donde el feminismo contemporáneo ha articulado un discurso teórico sobre el genero y la subjetividad femenina. En su desarrollo, esta perspectiva se ha desplazado de la referencia anclada en la diferencia sexual como oposición esencial y universal entre los sexos, para dar lugar a una visión epistemológica que concibe a la subjetividad y su relación con la sociedad de manera compleja. Se trata de una subjetividad constituida no solamente por la diferencia sexual sino más bien por el problemático entrecruzamiento de lenguajes y representaciones culturales.

Toda representación de género en la cultura, desde las grandes teorías hasta las manifestaciones artísticas hoy están siendo fuerte fuente de desarrollo en ideología de género. Tomo como ejemplo el día de hoy en que un gran número de mujeres se reúnen para participar en estos talleres, que no sólo están siendo enfocados a la danza árabe sino a la producción artística de mujeres, por mujeres y para las mujeres.

La labor que ustedes hacen no sólo repercute en sus vidas, sino en la cultura misma donde logran proyectar lo que ustedes son, lo que a ustedes les gusta, la propuesta cultural que van formando como una estrategia para captar la atención de todos nosotros. Por ello Felicidades.

Pero, ¿qué es ser mujer, qué es la sexualidad femenina?,¿cómo se construye la mujer?

Es importante puntualizar que el rol de sexo no es lo mismo que el rol de género, cuando nos referimos a sexo hablamos de la diferencia sexual, cuando hablamos de género, aunque también implica una diferencia sexual estamos hablando de una construcción ideológica de lo femenino y lo masculino.

Desde que nacemos estamos predispuestos a todos los dispositivos de sexo que la cultura nos impone, desde antes de nacer ya está definido nuestro rol sexual. Apenas estamos por nacer cuando en el Baby Shower, si se sabe que será niña la ropita es rosa, si sabemos que será varón, la ropita es azul. Nacemos y tenemos predeterminado los espacios en separación de sexos, los baños para hombres y para mujeres. Vas a la escuela y, desafortunadamente hoy en día, te hacen forma en filas de niños y de niñas. También tenemos los juguetes, los que son para niños y los que son para niñas. Tal parece que no bastara con esto, la televisión, los espectaculares todo nos mencionan la separación de sexos y por si fuera poco hasta su expresidente Vicente Fox terminó nombrando por separación de sexo, chiquillos y chiquillas.

Cada uno de los dispositivos culturales en la tecnología de género están enfocados hacia la separación de sexo, el hombre y la mujer. Crecemos y continuamos con el patrón establecido por la sociedad del comportamiento de lo femenino y lo masculino.

Pero, ¿cómo se construye la mujer?, ¿creen ustedes que en algún momento la mujer va tomando conciencia de cómo se es mujer?, ¿existe un modelo a seguir para saber si se es mujer o se es patrón en serie?

La gente va por la vida sin crear una conciencia de cómo se es, como se construye o reconstruye, y cuando me refiero a reconstruir no es más que reelaborar lo que ya nos han formado, socialmente hablando. Esta reconstrucción versa en crear una ideología propia de género donde establecemos lo femenino y lo masculino como un todo en nuestra vida, logramos aceptar que como hombres tenemos esa parte femenina y que como mujeres esa parte masculina.

La mujer se define por roles sociales, o mejor dicho a la mujer la definimos bajo un rol social, bajo clichés establecidos, bajo arquetipos que marcan y enmarcan, y a su vez delimitan lo que realmente es una mujer. Al hablar bajo los estudios de género habría que establecer que, ser mujer, además de tener una diferencia biológica, es en sí una cuestión ideológica, es la forma en la que la mujer misma se concibe como tal, la que sabe y aprende a ser mujer, la que se construye y reconstruye a partir del género como ideología.

La mujer es pues, aquel ser maravilloso que sabe luchar, que sabe pensar, que sabe decir lo que le gusta y no; lo que desea y no, lo que busca y rechaza. Ser mujer no es la visión de un sexo débil sino la visión de un género integral donde confecciona lo femenino y lo masculino como forma de vida.

Es común ver en las películas lo que la sociedad ve como la mujer buena: la santa y abnegada, o la mujer fatal: la pecaminosa y la lujuriosa. Pero, ¿quién establece qué es verdaderamente una mujer? Bajo esta óptica entonces tendríamos que aceptar que las mujeres de casa, las amas de casa, las resignadas, las abnegadas, las sumisas, sólo ellas son las buenas mujeres de acuerdo a nuestra cultura; y que la mujer, libre, audaz, lujuriosa, imperiosa, trabajadora es la mala del cuento. La cultura permea a través de sus dispositivos de género una visión machista, culturalmente hablando.

¿Qué es ser mujer?, para muchos la mujer es la portadora de vida, la base de la familia, para otros es la perdición, la que seduce a Adán para comer la manzana del pecado. Sin embargo, la única manera de saber quién y qué es la mujer es sabiendo de ellas la definición que posee cada una.

No es más ni menos mujer aquella que se entrega a los quehaceres de la casa y al cuidado de los hijos, no es más ni menos aquella mujer que decide vivir soltera, libre y dispuesta a vivir su vida bajo sus ideas. No es más ni menos la mujer que desea aguantar los maltratos del hombre, pero tampoco no es más ni menos mujer la que se envalentona y enfrenta el poder de éste con sus ganas de vivir, de seguir viviendo. No es ni más ni menos mujer aquellas que deciden que para vivir felices deben serlo haciendo justo lo que les venga en gana, sin reproches ni leyes caducadas. Sin embargo es necesario que ustedes como mujeres y nosotros como hombres rescatemos a la mujer por ser ella, por decidir ser ella bajo cualquier circunstancia y a la vez repudiar y despreciar al que no le permita ser lo que desea.

La sexualidad y el erotismo

Hablar del erotismo hoy en día tal parece que volvemos a la edad media donde no se le permite a la mujer expresar su cuerpo, expresar sus ideas, expresar sus deseos, leyes se imponen, leyes que esclavizan a vivir a la mujer en el anonimato.

La sexualidad no sólo depende del aparato reproductor, sino de una serie de ideologías que ustedes como mujeres van formando a lo largo de sus vidas.

Es necesario aprender que la piel tiene una lectura y que la mujer es su voz, hay que aprender que el deseo de la mujer, la pasión, la lujuria, el amor, son parte de esa lectura que la mujer va imprimiendo en su propia carne.

Difícilmente la mujer se atreve a decir lo que desea cuando lo desea y debe inventar jaquecas, cólicos para no aceptar las caricias a la fuerza.

Sin embargo, cuando lo hace se le juzga, si le vilipendia, se les humilla y se les encasilla como “tú la peor de todas”.

Si habremos de tomar la cultura como tal, he ahí a las princesas de los cuentos de hadas que dan una segunda lectura.

La Blanca Nieves con sus siete pecados capitales que puede ser capaz de seducirlos a todos. La Cenicienta que elige ir a un baile lo más bella posible y regresar a casa para no tener que cumplir con los caprichos del hombre. La bella durmiente que se hace la dormida para no soportar a su hombre, o Bella que lo prefiere bestia mientras ella se instruye en los libros para no ser una más. Y que decir de las brujas que se empeñan en permanecer únicas y benditas entre todas las mujeres. Si ellas en una segunda posible lectura logran satisfacer su sexualidad, por qué no la mujer de carne y hueso, la que vive, la que es real, la que batalla con el quehacer diario de una cultura como la nuestra, la que está el día de hoy aquí disfrutando de lo que más le gusta.

La sexualidad femenina es poder disfrutar de su femineidad, disfrutar una caricia leve o un coito encantador, pero también es saber que se puede disfrutar a sí misma, ella sola, en la soledad de sus sueños, en la oscuridad de su casa, en la mesa o en la cama, como una mujer que logra satisfacerse plenamente sin la necesidad de un sexo viril que la someta.

Mucha gente se escandaliza y les brinca el escapulario por aquellas mujeres que prefieren un dildo a un hombre, pero es que éste no reclama, ni exige nada, no reclama la mesa servida, la ropa limpia, los hijos bien cuidados, no reclama el tiempo que no está a su lado cuando él lo decide aunque ella no quiera, es que éste se convierte en el amante perfecto que se usa cuando se le da la gana que salga de algún cajón escondido y comience a satisfacer a su dueña a cualquier hora.

El erotismo de la mujer va más allá de los hechos, más allá de las palabras, el erotismo, va a lo que ella llama placer, a lo que ella le satisface, a lo que ella vive en carne propia su libertad. No hablo de las feministas que están, a como dé lugar, en contra del hombre, hablo de las mujeres que eligen esa vida porque les place, hablo de la mujer que toma la decisión de ser ella misma cuando lo desea.

Hay que reconocer también la decisión de aquellas mujeres que logran defenderse del yugo del hombre cabrón, el que humilla, el que maltrata, el que golpea. Es necesario apoyarlas y estar de su parte. No estoy de acuerdo con la frase, lo que tenemos es lo que merecemos, más bien creo que lo que tenemos muchas veces es lo que hay, lo que nos tocó conocer, es necesario pues, aceptar a estas mujeres y apoyarlas y reconocerles su valentía por haberse atrevido a romper un patrón, pero sobre todo que han aprendido a saber ser mujeres.

Como poeta me encanta saber que la mujer es el arte puro, que en ella se encuentran las maravillas del mundo y las bellas artes, que bien puede ser una mujer que canta de amor o de coraje, que bien puede ser una mujer que baila y exhibe su cuerpo por el placer de sentirse plena, que bien construye su casa-cuerpo como mejor le complace, que bien dibuja y esculpe cada una de sus ideas para plasmarlas sobre un lienzo o sobre roca, que bien es una mujer que escribe en su piel su deseo, su pasión, su reino, que bien personifica en un escenario la mujer que quiere ser, la de todos o la de ninguno, que bien retrata segundo a segundo una secuencia erótica de su cuerpo.

De ellas tomo y retomo cada uno de sus secretos para revelarlos al mundo y crear una conciliación donde lo femenino no está peleado con lo masculino, donde el hombre y la mujer no se separan, se unen, donde no esperan una media naranja sino una naranja, una manzana, un durazno entero.

Hablar de la mujer y de la sexualidad no es tarea fácil para un hombre común que no entiende la vida de su madre o de su hermana, de sus tías o de sus amigas, pero hablar como poeta desde una visión artística de la mujer y la sexualidad, es lograr dibujar a pincelazos apenas una definición de este ser maravilloso.

Es momento pues, de exhortar a todas las mujeres a experimentar su sexualidad, a conocerse, a saber a qué están dispuestas, a reconocer y decir lo que les gusta o lo que no les gusta, a establecer una reelaboracón como mujeres.

Podríamos educarnos, educar al hombre para comprender que fuera de una esfera machista existe la identidad de género, educarlo a entender que un hombre abierto no se vuelve vulnerable ante su masculinidad, que un hombre que llora no se vuelve homosexual; sino hacerle entender que saberte un hombre sensible es dejar explotar y explorar esa parte femenina que cada uno de nosotros poseemos y que quizá nos dé miedo reconocer. Sin embargo, de nada sirve educar al hombre en una identidad de género si no se educa también a la mujer, pedirle que deje de crear un patrón machista al educar a los hijos, que piense bajo una ideología de género y no bajo lo establecido de una cultura. Es difícil comprender que no por nacer con un aparato reproductor femenino se es mujer, lo mismo en el caso de hombre, es necesario crear una educación de género donde convivan ambos, lo femenino y lo masculino; que exista una conciliación ideológica, y que no terminemos formando grupos feministas radicales, o hembristas, ni a su vez grupos machistas recalcitrantes. En esto radica la equidad de género, ser mujeres con su parte femenina-masculina, ser hombres con su parte masculina-femenina. Y por último hay que aprender de las que han sabido ganar su lugar como mujeres, las que arrebatan a los hijos del maltrato de un padre machista, las que denuncian al jefe seductor, las que deciden poner un alto a los golpes y denuncian, las que reclaman su libertad como mujeres, como seres humanos.

domingo, 16 de agosto de 2009

Los Olivera

Sentada al fondo del patio de la casa perdía su mirada entre la gente que estaba allí, añorando sueños vagos se perdía en la melodía de una canción mal interpretada pero que para ella era la voz de los dioses y el sonido del alma.

La algarabía de estar reunidos, hermanos, sobrinos, primos, tíos y gente cercana a la familia, hacía de la reunión todo un huateque en esplendor.

El mayor de todos estaba sentado a la entrada de la casa, acariciaba un bastón que bien sabe él no le sirve de nada, pero que le hace a la gente sentirse más en confianza creyendo que éste le resolverá la vida. Mientras empinaba un bote con cerveza relataba a sus comensales las hazañas literarias de sus recientes lecturas. Quien le escuchaba ponía atención a la forma tan rica de platicar una anécdota, o narrar un historia preferida. Con voz e ideas elocuentes pasaba la velada festejando a su hermano que en esta ocasión cumplía 64 años.

El festejado dibujaba en su rostro aquellas escasas sonrisas que sabe que tiene, pero que no las utiliza para no sentirse vulnerable ante los ojos de los demás. Compartía un buen chiste o un amargo comentario de la vida para hacer reír a los demás, su característica principal radica en saber ser ameno al narrar chistes que le va apropiando a la gente como catalogo de modas.

A su derecha estaba el otro hermano que entre la cautela del tiempo y de sus años y achaques bebía a sorbos las cervezas que la vida le premiaba en esta tarde. Veía correr a su nieto y se preocupaba porque siempre tuviera un juguete igual que los otros niños que jugaban con él. Éste miraba con cariño y admiración a su hija que atendía las necesidades del nieto mientras entablaba conversación con alguna de sus primas.

En el otro extremo de la mesa, uno de los más sobresalientes de los hermanos, el menor, para ser preciso, se acompañaba de las pláticas con sus hijos y su sobrino, veía a la hermana sentada al final de la casa y agradecía tenerla aún con ellos, observaba a la otra hermana con su marido que tal parecían novios de recién estreno; y mientras tanto lograba compartir una que otra información fidedigna sobre cuestiones políticas, cuestiones de educación y cuestiones de vida cotidiana.

La otra hermana, la tortolita, se le veía plácidamente compartir con su marido momentos que desde hacía años no compartía, momentos que en lo privado desaparecen por rutina, por costumbre, por desilusión.

Ahí estaban los Olivera, la generación más grande de la familia, los que han puesto las bases de quienes les siguen, que bien o mal, buenos o malos padres, hermanos, amigos, han sabido reunir a la familia para congraciarse la noche de poder estar juntos. Sólo uno de ellos falta físicamente, uno que partió de esta vida a no se sabe dónde, pero que aún así sigue vigente entre sus hermanos, le ven aún alzar la copa y brinda por las "babosas", su frase predilecta.

Es una delicia ver cada uno de los rostros y leer sus historias invisibles, leer sus vidas pasadas y escuchar el futuro que ven con optimismo, queriendo no dejar de ver crecer a los hijos, a los nietos, a los sobrinos.

Estos son los Olivera, los que saben que no son la familia ideal de Tijuana, pero sí una de las más unidas.

"Todos nos vamos haciendo viejos y entre más viejos la trascendencia de nuestros valores prevalecen".

viernes, 14 de agosto de 2009

Invisible entre la gente

Hay ocasiones en que uno pasa entre la gente como un ser invisible y te conviertes en un maniquí más de la turba, sonrisas matizadas con desdén, con un hálito de suerte echada al cielo te saludan con una mueca que no te dice nada e intentan balbucear palabras mal elaboradas dando un saludo forzado; y sólo hay dos cosas por hacer: responder de la misma manera, o volverte un maniquí sin expresión alguna, invisible ante la gente.

Bajo esta fuerza cultural donde a nadie le interesa nadie uno se encuentra de pronto con seres especiales que no son del todo reales, al menos, no del todo personales. Me refiero a los entes virtuales que vas contactando por la vida, por azares del destino, por caprichos del azar. Es entonces cuando maldices ser un maniquí en la calle y un ser visible en lo virtual.

No hace mucho me encontré con un ente a quien con gran aprecio le habré dedicar este relato. Al encontrarle en el espacio cibernético saqué de mi diccionario de juicios todos los adjetivos posibles que le describieran como alguien distinto, como alguien al que le quiero ver diferente a mí, en mi forma de pensar, de ser, de actuar, etc.

Habré de confesar que estoy peleado totalmente con la "gente fresa", esa gente Susanita de Mafalda que vive en una burbuja con una vida rosa, rosa. Me molesta desde el primer prejuicio tener que gastar mi tiempo, mi plática subversiva y mi ideología recalcitrante ante este tipo de Susanitas.

Sin embargo, debo reconocer, es necesario reconocer que ante esta nefasta forma de hacer un juicio, me encontré totalmente visible ante alguien que sin juzgarme estuvo ahí, aceptando mis blasfemias, mis ideas de izquierda, mi crítica política.
Después de cortas pláticas en la plataforma de conversación instantánea, vino la plática telefónica, la discusión que ante primer intento al demostrar e imponer mis ideas, se reía cautelosamente diciendo:
-Eres chistoso, pero no te hable para discutir, quiero platicar, la plática es de dos personas, no quiero escucharte ni que me escuches sólo a mí, sino que tengamos una conversación...-

No hay necesidad de describir y narrar la conversación larga y completa, porque no es mi intención, sino volver a lo del título, en esta ocasión yo era totalmente visible ante una persona virtualmente real.

Haberle conocido es haberme enseñado que Susanitas o Mafalditas, al final de cuentas nos encontramos en el mismo camino, entre la misma turba, y no nos cuesta trabajo sonreír, ni hacer una mueca o un esfuerzo de agradecimiento. Mafalda era amiga de Susanita, comprendía su mundo rosa y al morir Mafalda, Susanita le lloró como la amiga que se quedaba sola.

La visibilidad que tenemos ante los idiotas es muy fácil, aquellos que sólo esperan ser halagados por sus hazañas, compartir una peda con conversaciones banales, sonreír de un mal chiste para poder ser aceptado en el círculo. Pero este ser, a quien he dedicado este ínfimo espacio que no es nada para agradecer su tiempo, sus vocablos, sus ideas, sus letras escritas, es uno de esas personas que llegan a ser reconocidos como verdaderos seres humanos que están ahí para leerte, para escucharte y para estrechar un abrazo con un icono que dice más que mil palabras.

Es curioso, pero uno se vuelve totalmente real y visible en un espacio virtual, sabiendo que el día de tu muerte Susanita llorara tu ausencia, porque Mafalda se muere pero sigue viva en el recuerdo virtual de una sala de conversación instantánea.

martes, 28 de julio de 2009

METAMORFOSIS CULTURAL

Cambios estáticos en la ciudad de Tijuana

Uno puede despertar y convertirse, sin más ni menos, en un insecto, un escarabajo, una cucaracha, según Kafka. Sin embargo la transformación constante del ser humano lo lleva a redefinirse, a reconstruirse y crear una metamorfosis continua, donde algunos se estacan o donde otros siguen.

Cada señal de vida es una señal de cambio, y cada crisis existencial la vivimos como crecimiento. En un mundo como hoy globalizado con un modelo neoliberal, la sociedad se está volviendo apática a los cambios tanto personales como sociales, les importa lo mismo un cambio de ropa, como un cambio de mentalidad. Tal parece que pensar distinto, ir contra la corriente está de moda, pero, ¿hasta dónde llega esto a ser parte de una propuesta?

Toda metamorfosis implica una propuesta de cambio, un razonamiento y asimilación de éste ser diferente.

Enfocándonos a los movimientos culturales de la ciudad de Tijuana vemos una decadencia en muchos de ellos al percibir la cultura y el arte como algo igual. Si tomamos en cuenta que todo arte es cultura, no podemos decir que toda cultura es arte. ¿Qué sucede entonces con los grupos poperos?, llámese del Arte Pop, cuya propuesta es nula, es volver a lo retro pero sin fundamentar una ideología que los haga sustentar sus ideas. Curiosamente de unos pocos años a la fecha cualquier ciudadano se hace llamar diseñador de moda, pintor, fotógrafo, y sólo porque el diseñador le agregó una tira de tela que encontró en la calle y creyó que era diferente, o porque el pintor puso colores brillantes en su lienzo y dibujo a Gael García, o porque el fotógrafo captó la imagen del puente de la 5 y 10 y le llamó arte. No podemos hablar de una metamorfosis en estos casos, tanto el arte como la cultura necesita de una visión ideológica que la sustente, que a haga cambiar, crecer y permanecer. En ese caso hagamos de la cultura del arrabal un arte y démosle el lugar que merece.

La verdadera metamorfosis es la que el ser humano mismo propone como tal, que cada individuo vive como tal, que cada persona va creando y modificando su ideología para ser diferente, ser distinto pero ser mejor. Es necesario hacer una revisión a las propuestas culturales y llamarles por su nombre, o bien puede llegar a ser sólo una expresión cultural como los poperos, o bien una artesanía como los diseñadores, o bien arte como los que tienen y crean una propuesta social para, por y con la sociedad.

Despertar y verse convertido en insecto es dar un ciclo de vida a tu vida y transformarte para de un grito al nacer y dar a conocer lo que realmente eres, no lo que se acepta que seas, socialmente hablando.