martes, 15 de febrero de 2011

¿ACTIVISMO O EXHIBICIONISMO GAY?

En los albores del siglo XXI, en un país donde el narcotráfico, la corrupción, la prostitución, las muertes y el sistema jurídico es el pan de cada día, saber de grupos activistas en pro de la homosexualidad es irrisorio, o mejor dicho, es totalmente surrealista.

Desde hace un poco más de 20 años, el activismo homosexual se ha hecho presente en Baja California, sobre todo en la ciudad de Tijuana: la ciudad con mayor índice de gente homosexual, gente que se les arrebata sus derechos a diestra y siniestra; gente con mayor índice infectada con HIV, etc., nuevos grupos surgen y otros desaparecen por la poca o nula participación de gente comprometida con un activismo social.

¿Qué es lo que realmente está sucediendo con estas propuestas?, ¿qué es el activismo?, ¿por qué crear un activismo frente a grupos vulnerables y separar a los homosexuales de ese grupo?

En todos los ámbitos hemos querido copiar de otros países la forma de reclamar al gobierno y a la sociedad, y así mismo nos hemos inventado nuestro tan peculiar activismo social en pro de la homosexualidad, de los transgéneros, de los bisexuales, de los intersexuales, de las lesbianas.
En un análisis austero de estos activistas se puede percatar que todo se reduce al un desfile gay en las calles más escondidas de la ciudad para exhibir gran parte de la sociedad que ella misma rechaza y discrimina. Es como el niño que hace un desfile de reproche en el patio de su casa porque su mamá le ha prohibido jugar vídeojuegos.
El activismo en Estados Unidos, por ejemplo, va desde la exhibición de personas con inclinaciones y fetiches diversos, hasta la gran propuesta que tienen como la de reclamar sus derechos como ciudadanos, como individuos, donde gran parte de organizaciones sociales y asociaciones civiles apoyan tal reclamo por los derechos, entre ellos firmas de abogados, clínicas de atención de VIH, doctores, padres de familia que apoyan la libertad de elegir de sus hijos, universidades, institutos, religiones o sectas, sociedad en general; cuando a su vez vemos la escasa participación de la sociedad en el activismo en Tijuana, ¿pero, qué hay para ofrecerles a la sociedad?, ¿un desfile de reinas de carnaval con temática homosexual en carros alegóricos, música de iconos que sólo ellos disputan como reinas del pop o del ambiente, ganadores de certámenes de Mr. Gay, o Miss Gay, ciertas ponencias que se reducen a declararse homosexuales frente a la comunidad que los escucha, y culminar con un festival artístico que en sí es lo único loable que pueden ofrecer a la comunidad?

Considero que han olvidado que ser un grupo que se discrimina por la sociedad al hacer este tipo de eventos es exactamente lo mismo, autodiscriminarse con plena conciencia para salir a las calles y hacer ver que son discriminados, sí, pero caen en la misma retórica de lo que rechazan y reclaman a la gente. En ese caso, ¿por qué no salir a las calles y hacer un activismo en contra de los gordos, los feos, los morenos, los discapacitados, los pobres, los incultos, los chaparros, etc? No concibo la idea de salir a la calle a gritar tu preferencia sexual, es como salir a la calle y gritar su preferencia de música, de alcohol, de literatura, porque es igual, la gente sigue siendo discriminada por escuchar tal o cual música, por beber tal o cual tipo de alcohol, por leer tal o cual literatura. Antes de hacer un activismo gay en las calles a escondidas de la gente; es decir, no solamente en la calle Revolución sino en Zona Río, en Bulevar Aguacaliente, deberían protestar por no ser tomados en cuenta como individuos ante la ley y ante lo social, con sus garantías individuales y demás; ¿por qué no salir todos uniformados que note la gente que están unidos y no sólo en este tipo de eventos anuales? El activismo en Baja California, en especial en Tijuana se ha vuelto un exhibicionismo en toda la extensión de la palabra. ¿Dónde quedan las mesas de trabajo para una toma de propuestas sociales en pro de grupos vulnerables y no en específico de GLTBI?

Afortunadamente se ha gestado un nuevo grupo con ideas revolucionarias en estos menesteres, los llamados COCUT que es una organización que no sólo se reduce a GLTBI sino a género y grupos vulnerables, esperemos que la calidad de este grupo sea tan fructífera como debe ser, que dé a Tijuana una imagen de la homosexualidad no como una preferencia sexual, sino un estilo de vida que la gente elige. Sólo esperamos que no se reduzca a "Hola yo soy fulanito de tal y soy gay", y reclame su aceptación; sino que sigan con sus propuestas ante la cámara de diputados que reclamen los derechos de quienes son perseguidos; pero eso sí, que la imagen que den ante la sociedad sea la de individuos con una calidad humana y una educación que demuestre que detrás de esas vidas no hay más que ellos mismos, no más una preferencia sexual, no más un estigma, no más un estereotipo cultural.

Si logran erradicar el estereotipo cultural del típico gay, donde la sociedad no vea al que prefiere tal o cual cosa en lo sexual, sino al obrero, al maestro, al abogado, al estilista, al cajero de un banco o de un súper mercado; a la secretaria, a la burócrata, a la directora de una primaria, a la alumna; al individuo social, entonces, y sólo entonces estaremos frente a un verdadero activismo social sin tinte alguno de preferencias sexuales.

martes, 11 de enero de 2011

EL VERBO SE HACE POESÍA

REFLEXIONES SOBRE MI ESCRITURA


Siempre me han cuestionado sobre mi escritura, en qué pienso, cómo me inspiro, cuándo escribo, para qué escribo, qué es poesía, por qué le llamo poesía a lo que hago, etc. Muchas respuestas me vienen a la mente y puedo contestar a todas ellas.

Para mí el escribir tiene que ver con una forma de desahogarme, una forma de expresar en palabras escritas lo que no puedo de forma verbal. Escribo desde el deseo, desde la pasión que me provoca ese deseo de expresar a alguien en particular las cosas que siento y pienso. La inspiración versa en ello, voy construyendo a mis personajes a la medida de mis posibilidades, en ellos me recreo, me administro como ente enamorado, romántico y un tanto cursi para declarar lo que pudiera declarar si existiera. Por lo general acostumbro a escribir cuando me lo propongo, puede ser a cualquier hora del día, en cualquier instante, no necesito esperar a que las musas hagan su labor, creo que cuando uno decide escribir las musas son permanentes, no podemos darnos el lujo de dejarlas ir así como así, sino apreciar su valor para poder expresar lo que vamos construyendo sobre la marcha.

El inconsciente se apodera del deseo o el deseo de éste, es una relación simbiótica que hace crear la escritura, pero hay que estar conscientes de lo que uno desea expresar, no expresar sólo lo que viene a la mente con palabras que sólo uno entiende. Hay que escribir para los demás, es la única forma en que el poeta puede hacer valer su poesía, su trabajo artístico. Siempre he detestado a los que dicen que sólo escriben para sí mismos, eso sólo denota el miedo a la crítica, no están habituados a que la gente decida si le gusta o no, y es tan válido que les guste o lo rechacen, aún en el rechazo habrá encontrado el poeta una crítica por ser leído. Uno debe escribir para sí, claro, pero también para los demás. A mí me gusta que los demás sientan lo que yo siento, que vivan a través de mis palabras lo que ellos viven en sus vidas. Dibujo a pincelazos leves pequeños fragmentos de vidas ajenas y deseos de la mía, es ahí donde el lector y el poeta conviven, en un mismo personaje, el nombrado o el que nombra. La poesía se crea para ser leída no para guardarse en los armarios del pasado, donde se empolvan y envejecen, hay que considerar la posibilidad mínima que a alguien le guste tu trabajo.

La poesía marca un inicio, una etapa, un encanto de lo cotidiano, la forma en que uno lo expresa es donde radica la maravilla del arte como tal. Para crear poesía se necesita disciplina, lecturas, elaboración de un pensamiento autocrítico que te lleve más allá de lo que a ti te gusta. Hay que saber manejar el lenguaje al antojo del poeta, pero también hay que pensar en el lector, saber que comprende las figuras literarias, los tropos, su sintaxis y sus verdades contenidas ahora expresadas en palabras, aunque carezca de un estudios minucioso de ello. Considero que el desarrollo del poeta va más allá de escribir a diario, más bien va en irse formando como uno de los grandes, aunque en tiempo y espacio uno diste bastante de llegar a semejante cosa, pero no es imposible. Los grandes poetas no nacieron creando poesía, hay poesía buena y hay poesía mala, hay poesía refinada y hay poesía guarra, mucho depende de la subjetividad del lector, pero también depende de la perspicacia del autor para llevar al lector a una subjetividad más concreta, donde la interpretación sea una comunión entre todas las interpretaciones de cualquier lector.

Hoy en día, he considerado que no todo lo que versificamos se puede llamar poesía, no todas las líneas aisladas forman un poema; los poetas jóvenes tienen un potencial magnífico pero mal construido, escriben y plantean ideas muy buenas en una o dos líneas pero no manifiestan el sentimiento que debe evocar la poesía en sí. Lo que considero loable son las ganas de escribir, el hecho de hacerlo, pero no acepto que no se discipline, que no lea, que no busque formas distintas de decir lo que desea.

Mi escritura en particular tiene todos los nombres de todas las personas que han pasado por mi vida de alguna manera u otra; muchos esperados a que se queden, otros esperados a que se vayan, pero ahí están siendo actantes de lo que deseo expresar en la poesía, personajes indomables que me dan el amor y el desamor, el erotismo y el recato. Si pudiera hacer real a mis personajes con cada poema escrito sería el hombre más dichoso porque sabría que al pensarles, al dibujarles serían reales, pero eso es la poesía un ideal entre los ideales, un fantasma entre tus anhelos, un sentimiento entre los tantos ahogados.

Para mí la poesía es parte de mi vida, crecí leyendo a los grandes que evocaron en mí sus propios instintos, sus deseos, sus amores encantados y sus desamores enemigos. Lorca, Hernández, Storni, Benedetti, Sabines, Whitman, Shakespeare, Cernuda, Paz, Parra, Conde, Peri Rossi, Montemayor, etc. Cada uno de ellos me han llevado a descubrir en mí una forma de crear y recrear este sentimiento que me provoca al ser que me le declaro.

Lo triste y tantas veces patético es saber que la poesía está devaluada, que no adquiere valor ni emocional, mucho menos sentimental, que esas líneas escuetas hechas poesía dedicadas a alguien no cobran sentido en ellos, porque no comprenden, porque no desean comprender o quizá porque les parezca tan banal y tan superfluo un amor grabado en letras. La gente no lee poesía, no le gusta la poesía, a muchos les parece cursi a otros aburrido; mientras que hay unos cuantos que sí valoran su arte en sus vidas, pero son los menos.

Al final de cuentas el poeta se termina cuestionando qué hizo mal, en qué falló como poeta para no poder tener lo que siempre ha buscado, por no lograr que un personaje salga de esas líneas y se haga presente, por no encontrar a ese personaje en las calles reales de un abismo en presagio.
Cada vez que escribo un poema expreso para alguien en particular que hasta la fecha no ha sabido leerme, no ha querido leerme, no ha aprendido que antes que un hombre cualquiera soy su poeta.

viernes, 18 de junio de 2010

EUFEMISMOS Y METÁFORAS HOMOSEXUALES

Eufemismos y metáforas homosexuales
El discurso del siglo XXI

Estamos acostumbrados a no decir por su nombre las cosas, los actos, las ideas, creamos conceptos que definen conceptos y que terminan elaborando un discurso un poco más complejo que sencillo, pero más entendible como un segundo código que el sector homosexual comprende.
A menudo la gente se conoce, o llega al menos, a un primer acercamiento de manera virtual, en redes sociales, en páginas de exhibición de perfiles o chats; esto lleva a sus internautas a elaborar un discurso que venda. Es una elaboración inconsciente de la mercadotecnia que se ha impuesto por sobre todas las cosas entre el comprar y vender.
Se leen desde perfiles con tintes elegante hasta guarros, aquéllos de describen una relación madura y aquéllos que buscan sólo pasar el rato. Todos y cada uno de ellos son aceptados por un sinnúmero de clientes que buscan satisfacer sus necesidades.
Está aquél que se compromete a no ser igual al resto, el que ofrece un cuerpo al mejor postor, el que busca una amistad que conlleve algo más, el que busca menores o mayores de edad, según la legalidad de la situación; el que desea compartir la ciudad entera y el que desea compartir sólo un fragmento de ella: tu espacio o el mío.
Sin embargo, en cada uno de estos discursos siempre se entredeja ver la otra realidad, la necesidad de ser aceptados por los demás. Está el que es discreto y tiene fotos de su cuerpo desnudo cual flor abierta al sol, pero sin rostro, y pide discreción ante todo. El casado que busca a oscuras y a escondidas el placer del placer; el que muestra un rostro que ha hurtado de alguien más; el que sin pena ni gloria tanto muestra su cara como su cuerpo, ya sea desnudo o cubierto, y que busca el amor o sólo sexo.
Hombres jóvenes y viejos, hombres gordos y delgados, hombres con cuerpos perfectos y otros imperfectos, hombres feos y bonitos, hombres emo, hombres cholos, hombres afeminados y hombres varoniles. Hombres que al final de cuentas buscan hombres.
El sector es muy amplio, hay una gama infinita para elegir. Es como ir al supermercado y buscar la fruta más apetitosa en cualquiera de los sentidos, la mejor a la vista; lo mismo ocurre, lo mejor a la vista, ya sea en una imagen o en un discurso. El primer intercambio de palabras se da, por lo general, con un saludo, porque ante todo, no dejan de ser educados. Los más cautelosos y tranquilos, preguntarán a qué se dedican, cómo se llaman, qué edad tienen, etc. Los más urgidos y aventados preguntarán por el tamaño del miembro, por el rol sexual en la cama; preguntarán si tienen lugar o habrá que rentar motel.
Algunos llegan a un segundo nivel, que puede ser, en el primero de los casos, la dirección de correo electrónico para continuar “la conversación”.
Los segundos, lo más probable, si todo marcha bien, preguntarán por el número telefónico. Cada quien a su paso y a su estilo, a la medida de sus necesidades.


LOS EUFEMISMOS

“Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”. (RAE, 2010)

Eufemismo 1: similar por una sola categoría, sexo masculino.
Busco hombres similares, se anuncian como tal, pero no sé sabe en sí qué significa para ellos SIMILAR, lo más probable es que se refiera a ser HOMBRE, porque a continuación describen: delgado, varonil, buen cuerpo, sin malos rollos, pero su imagen dice todo lo contrario: hombre no delgado, no varonil, no de buen cuerpo y con una cara de pocos amigos.

Eufemismo 2: una loca por afeminado.
Existen también hombres que en su mente se creen mujeres, que creen que por el hecho que les gusten los hombres ya les da derecho a comportarse como mujeres. Aunque ni la voz, ni el movimiento se conoce en una imagen o en un discurso, el internauta logra identificar en ésta aquellos códigos que indican ser afeminados: la pose, la ropa, el tipo de foto.

Eufemismo 3: sin compromisos por “coges y te vas”.
Hay aquellos que no buscan una relación estable, sólo pasar el momento, un buen faje, una caricia urgente, un rato de placer, un buen sexo. Pero que muchas de las veces terminan enamorados desde el primer contacto.

Eufemismo 4: amigos por personas de moral ligera.
Estos son los más interesantes de las páginas, buscan sólo amistad pero muestran fotos desnudos, y hay una serie de requisitos físicos para poder acceder a ellos.

Eufemismo 5: activos o pasivos por te cojo o me coges.
En estos últimos hay una variedad de ambigüedades, los que muestran en su perfil fotos de penes erectos con categoría de ser pasivos, o los que muestran el culo al aire con categoría de ser activos.

Al final de cuentas, los eufemismos y los discursos no tienen validez alguna, lo que hay y lo que se ve es lo que se vende.

LAS METÁFORAS

“Consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita”. (RAE, 2010)

Cuando cualquiera de los comensales logran entablar algún tipo de diálogo un tanto más “profundo” las metáforas del discurso comienzan por ser elaboradas. Busco alguien que sea honesto, que me quiera, que sea lindo, etc., cuando la mayor de las veces en realidad buscan aquél que sea un cabrón que les haga ver su suerte, alguien con cierta indiferencia que le haga seguir buscando más en el otro, aquéllos que con desprecio y cierto grado de soberbia ven con desdén al otro sabiendo que pronto, más de lo que se imagina, caerá rendido.
Las hay desde esas metáforas que reflejan un sentimiento profundo hasta uno banal. Desde el que busca un buen rato de charla, como el que busca un buen sexo; desde el que busca un novio hasta el que busca encontrar la imagen del padre que no tuvo; desde el que busca un amigo, un psicólogo, un confidente, hasta el que busca sólo un depósito para tirar toda su basura emocional.

Todo es un doble discurso, un discurso que se elabora muchas veces sobre la marcha, o uno que se elabora previamente para cada uno de los participantes en turno. Los hay como en paletería: de todos olores y sabores. Pero al final de cuentas la gente juzga desde la experiencia. Hemos aprendido a formar prejuicios que ya conocemos y los damos por hechos; ha entender y esperar un doble discurso que subyace en la imagen linda que dibujan.

No hay manual para relaciones interpersonales, mucho menos de tendencia homosexual, cada quien va armando su propio librito de consulta y logra identificar a un tipo igual que a otro tipo. Mientras tanto la estadística crece, incrementa en valor y en potencia, porque se reduce la importancia que va más allá de una relación homosexual, sino a una relación social. Cada quien aprende a defenderse de este submundo donde ni la razón, ni la cultura, ni la educación perdura. Cada homosexual es un mundo, cada mente es una distinta, pero curiosamente todos, absolutamente todos, buscan lo mismo: saciar una necesidad.

jueves, 4 de marzo de 2010

LA OTREDAD LOS SILENCIOS DEL MIEDO

Es común encontrarnos con gente que no sabe decir la verdad, que no entiende el valor de hablar y expresar lo que siente, aquellos que no se atreven a decir verdades falsas, falsas verdades, o sólo verdades.

¿Por qué la gente teme hablar?

A menudo vamos por la vida expresando lo que somos de alguna manera u otra; algunos lo hacemos con detalles, otros con palabras, a través de un poema, una canción, un cuento; otros a través de un abrazo, un beso, una mirada, un apretón de manos. Sin embargo, cuando implica el sentimiento la gente acostumbra a callar, a no responder, a no saber qué decir, porque por lo general sólo pensamos en hacer sentir bien al otro y preferimos callarnos.
Es común que en los funerales demos un abrazo y no haya necesidad de palabras, pero ahí está la expresión máxima de "estoy contigo". Un apretón de manos cuando admiras a alguien por lo que es, por lo que hace. Cuando llegas a un sentimiento mayor, llámese de amor, algunos nos atrevemos a escribir cosas que quizá otros llamen cursilerías: poemas, cuentos, canciones. La expresión del sentimiento en cualquiera de las situaciones, siempre, como mínimo, esperas una respuesta que vaya más allá de un simple "gracias", y por lo general la gente termina en silencio.

¿Cómo debe uno interpretar eso?, ¿el que calla otorga?, ¿la prudencia ante todo?, ¿es mejor no saber lo que puedan decir porque sabes que te podrá herir cuando no eres correspondido? y cuando lo eres, ¿estás dispuesto a escuchar algo que no esté a tu nivel de máxima expresión?
No, en realidad sólo buscamos una respuesta, la más honesta, la más sincera, una que te deje satisfecho sabiendo que has hecho lo correcto en expresar tú lo que deseas.

Afortunadamente hemos nacido bajo una lengua madre que es exquisita en todos los sentidos, un vocabulario donde puedes encontrar las palabras adecuadas para decir lo que sientes en ese momento, cuando el otro sufre una pérdida, cuando te alegras por alguien, cuando admiras a ese alguien, cuando te declaras todo en amor hacia el otro, cuando tu amigo llora y cuando tu amigo ríe. Pero es común que nos callemos cuando algo nos ataca el sentimiento, es decir, cuando la muerte de ese ser querido llega a su vida, no sabemos qué decir, y utilizamos las frases establecidas de la sociedad: "estoy contigo; lo siento; te acompaño en tu pérdida; etc."
¿Qué sucede cuando le declaras tu amor a ese alguien? Incluso muchas veces cuando sí eres correspondido la reacción del otro será instantánea y dirá lo mismo que tú pero con sus palabras, el otro se expone y expresa lo que también siente. Y qué decir cuando de igual manera te declaras ante el otro y expresas tu amor, tu sentimiento a sabiendas de no ser correspondido y lo único que esperas es eso, que te digan a los ojos que no lo eres, pero no, todo termina en silencio, la gente calla. Callamos por miedo a herir el sentimiento del otro, pero, ¿que lo más correcto no sería expresar lo que NO sientes, lo que NO quieres, lo que NO te mueve?
Nos da miedo hablar y expresar contrario a lo que el otro siente y preferimos buscar en el silencio las palabras perfectas que el otro pueda imaginar, pero no nos damos cuenta que esos otros no son adivinos, que no llevan un turbante aunque tengan toda la apariencia.
El lograr utilizar las palabras y saberlas utilizar adecuadamente, lamentablemente no es para todos. Es curioso ver que somos hispanoamericanos que no sabemos emplear el discurso apropiadamente, no sabemos ni cómo, ni cuándo, ni qué decir.

¿Por qué les cuesta tanto trabajo a los otros expresarse?
Razones habrá muchas, pero la más grande de todas y la que más repudiamos muchos de nosotros es el miedo, miedo a no querer decir las cosas y preferir callar. Ese miedo no es más que un simple mecanismo de defensa.
Regreso al evento donde uno le expresa al otro, que no le es correspondido, su amor, siempre es grato y agradable saber que existe alguien que exprese maravillas de ti y por ti, nos gusta sentirnos queridos por otros, aunque no sea de nuestro total agrado, aunque no nos llame nada la atención del otro. Hablar en su momento y decir: no te puedo corresponder, no me interesas, no quiero nada, no busco nada contigo, etc., es difícil porque estás esperando seguir siendo el objeto de deseo, se llama ego, preferimos callar y que siga vertiendo su sentimiento en nosotros aunque no nos diga nada respecto al otro, aunque nunca podamos sentir lo que siente. Se prefiere que se siga inflando el ego y que continúe con sus cursilerías porque al final de cuentas, si estás solo, sabes que al menos en el mundo hay alguien que te expresa lo que siente por ti. Es una forma muy cómoda y muy egoísta, porque el que sí expresa se queda con la incógnita de lo que hay en la mente del otro. Lo único que ocurre es que terminamos por expresar ese sentimiento, lo asilamos, lo oprimimos, lo calcinamos y confinamos a lo más profundo de nuestro corazón para no volverlo a expresar. Si el otro es un poco más inteligente sabrá que habrá perdido la dicha de escuchar cosas sinceras, de escuchar y sentir un sentimiento puro y gratuito que no busca nada, sólo unas palabras de alivio, unas palabras honestas. Lamentablemente sabrán que ha dejado de ser ese objeto de deseo y que ahora están como antes, solos, esperando que aparezca otro, y de preferencia el que sí sea correspondido para volver a escuchar unas palabras amables.

Cuando algo nos agrada lo decimos, de alguna manera u otra, hagamos lo mismo cuando algo no nos agrade, y digamos lo que realmente sentimos, es preferible saber lo que pensamos a imaginar lo que no pensamos y nunca decimos.

sábado, 30 de enero de 2010

APENAS COMIENZA LA HISTORIA

A Elizabeth, Lizeth, Monserrat,
Isis, Ernesto, Eduardo, Ramón,
por haber sido mis alumnos,
por ser ahora mis amigos,
y por llegar a ser mis grandes amores.

De pronto se vuelve difícil escoger las palabras adecuadas para un evento de este tipo, y es que ya todo está dicho, las felicitaciones furtivas de los que los quieren, los maestros que ovacionan su triunfo y los otros que se liberan finalmente de ustedes; los padres orgullosos al ver a sus hijos convertidos en seres conscientes, los amigos que nunca dejaron de estar ahí ya fuera para apoyarles o para esperarles en alguna fiesta al terminar con obligaciones académicas. Hoy me tocó a mí, me eligieron como padrino de graduación del grupo de Negocios Internacionales. Es para mí un gran orgullo poder estar esta tarde compartiendo este momento con ustedes mis alumnos, ahora mis amigos; verles que emprenden un viaje a una realidad que deberán construir con lo que cada uno de ustedes son.
El mundo allá afuera necesita gente comprometida, gente que sepa romper las estructuras de un sistema arcaico y muchas veces ya deficiente, necesita gente joven, decidida; gente que sea capaz de ver por la realidad social que nos acontece y gente comprometida con querer cambiar un México por un país que el futuro de sus hijos sea cierto. Afortunadamente creo yo, y creemos cada uno de nosotros que fuimos sus maestros, que ustedes son los emprendedores de ese mañana, que los hemos visto esforzarse a llegar a un término de una carrera con la satisfacción de haber cumplido hasta el final. Un buen alumno no se mide en promedio académico sino en el saber dar respuesta a los problemas que nos rodean día a día.
Hay un mundo allá afuera que no está tan alejado de lo que a cada uno de ustedes les toca vivir en su entorno, pero ya no depende de la sociedad en la que viven, depende de ustedes, los forjadores del futuro que le pueden dar a México su ejemplo. El futuro que desean construir para sus hijos. Nada finaliza aquí, nada en absoluto, todo apenas, ahora, comienza. Comienza ese trabajo fuerte, esas ganas de superación que no termina con sólo una licenciatura, hay mucho que dar, hay mucho que aprender aún, pero sobre todo hay mucho por hacer y la sociedad los espera.
Cada cuatrimestre, cuando me toca impartir la materia en tronco común y les veo por primera vez, siempre les hago la misma pregunta: “¿Cuántos de ustedes, levanten la mano, creen que México será mejor en 10 años?” difícilmente pocos logran levantar la mano, y la mayoría comienza a lamentar todo lo que existe. Hasta que llega un punto en que les digo: Todos aquellos que piensen que México no puede ser mejor en 10 años, tienen razón, felicidades, pero ustedes no tienen nada que hacer en esta escuela. La única razón que tienen es la de ser mediocres.
Aquellos que levantaron su mano, y tienen la esperanza, por lo menos, de anhelar un futuro mejor para México, están en el lugar indicado, bienvenidos a esta su escuela. Ahora con gran alegría los veo aquí, aquellas manos titubeantes pero algo decididas que fueron alzadas, los veo aquí, veo a mis alumnos, veo un futuro mejor para México. Necesitamos gente preparada, gente que domine a la ignorancia y sepa ser Humano.
Necesitamos, a pesar de todas las adversidades que nuestra sociedad presenta, que ustedes sean aquellos que den la mano al que sigue. Sólo me resta decirles, rompan las estructuras, destruyan los estereotipos, remuevan clichés y construyan una sociedad mejor, donde todo tenga aún mayor sentido. Esto cobra para mí, el sentido de ser maestro, ustedes me otorgan el título, y ésta es la máxima manifestación de saber que estoy haciendo las cosas bien, al verles ahora aquí como nuevos profesionistas.

Detrás de un buen alumno hay un buen maestro, sin embargo, me atrevo a modificar y decir: Detrás de un buen maestro están ellos, están ustedes mis alumnos que me hacen estar aquí agradeciendo su existencia en mi vida y agradeciendo ser parte ahora de ustedes.

Felicidades!

NO ME HAGAS UN HÉROE

No me hagas un héroe
ni menciones mi nombre en la historia.
Si levantaras monumentos,
nombraras calles, salones, edificios;
si contaras a los tuyos mis hazañas
no me hagas un héroe.

Si mi foto apareciera en portadas de libros,
llaveros, paredes, te pido no ser un héroe.

Si habrías de rendir homenajes
guardar minutos de silencio,
soltar palomas en mi aniversario,
gastar coronas de flores en mis tumbas
no me hagas un héroe.

Pero si te interesara seguir mis ideas locas,
mis luchas;
si pretendieras combatir al frente,
si alzaras la voz contra la injusticia
y portaras mi ideal como estandarte entonces,
sólo entonces y sin mencionarme
atrévete a crear héroes reales con la fuerza,
la voz, la calma,
y proponte un sol para aquellos
que buscan una luz, un sendero.

Así sólo así sé tú mismo encontrándote en los otros
Sé tú mismo guía permanente
y vuélvete héroe
el mejor de todos
sólo así podrás nombrarme
sabiendo que he creado gente capaz de ser humanos
héroes capaces de dar la vida por otros.

Si entre penumbras tu luz me has dado
con la luz resplandeciente de tu heroísmo
habré de nombrarte en cada letra de mis poemas
con tu nombre grabado.

No me hagas un héroe
si aún no he logrado que tú seas el mío.

Discurso de graduación CESUN 2010 Carrera de Negocios Internacionales.
Padrino de graduación: Abyss Borboa-Olivera

domingo, 25 de octubre de 2009

Porque una soledad más otra soledad hacen una soledad más grande

A Víctor Robles Lizárraga
Gracias por compartir tu soledad

En la tempestad de estos tiempos donde el nihilismo impera en la gente, nos vemos tentados a conseguir lo primero que pase y nos agradé para no sentir más esa soledad que nos agobia y nos aniquila. Sin embargo, no pasa aún tanto tiempo en que muchas de las veces nos sentimos más solos con alguien que sin ellos.

Y me pregunto entonces ¿qué es la soledad?
Hemos concebido la soledad como una etapa de la vida, que bien puede durar un largo tiempo, o bien jamás se escapa de ella. Pensamos en primer instante que la soledad depende mucho de no tener a alguien contigo, y vamos por la vida buscando quien llene ese vacío. La realidad es otra. En este caminar, en esta búsqueda nos topamos ante nosotros mismos y nos percatamos que la soledad, además de ser un estado del ser humano, es algo que necesitamos para seguir construyendo ideas, para ir valorando pasados olvidados y para llorar las nostalgias futuras.
Bajo esta premisa de pensar que alguien más hará que la soledad no se sienta, nos vemos aferrados a no querer estar solos físicamente y buscamos y buscamos y buscamos, hasta encontrar lo que llegue.
Pero ¿qué sucede cuando llega?
Sentimos por un instante que esa soledad que aniquilaba se esfuma en el momento, pero sólo en el momento porque después es peor que antes, te das cuenta que estás entre la gente y te sientes igual o peor de solo, que tienes a alguien que está a tu lado y te sientes olvidado. La soledad vuelve a su estado habitual y no hay como rechazarla. ¿Cuántas veces no hemos experimentado eso, de tener al alguien y aún seguir sintiéndote solo?
Es que la soledad no la llena nadie, es cuestión de uno, es cuestión de aceptarla y vivir con ella, sentir que la soledad es y debe ser parte de tu vida para lograr satisfacer nostalgias olvidadas. Vemos a la soledad como algo negativo, cuando en realidad debiéramos verla como algo positivo en nuestras vidas, y aunque esta premisa no me hace sentir mejor, al menos me da el ánimo de seguir desarrollando una querencia para ella.

La soledad de dos
Una mujer se maquilla en el espejo mientras que el hombre se cambia de ropa en la recamara, ninguno habla, ninguno se ve a los ojos, el silencio como de costumbre y la costumbre en silencio. Cada uno encerrado en su propio mundo, llevan tiempo de novios, de esposos, de amantes. Ambos se jactan de tener una pareja con quien comparten la vida, pero ambos, a la vez, viven en su eterna soledad, donde sólo se hablan lo necesario, donde sólo se miran lo justo.
Desde que se conocieron y los dos decidieron estar juntos para dejar a la soledad a un lado, se dieron cuenta que la unión los separaba más, que no era dejar la soledad sino unir dos soledades; aquí es donde las matemáticas se equivocan porque una soledad más otra soledad no suman dos soledades sino una tremenda e inmensa soledad.

La soledad de uno
Una mujer o un hombre se sienta al comedor vacío con su cena servida, ve al rededor las sillas vacías, el sonido silencioso, la oscuridad de su casa y un plato que rebosa de comida deliciosa. Se pregunta qué hace ahí, solo, comiendo sin compañía. Comer solo es lo más triste, porque termina la cena y no hay con quién seguir la sobremesa, el tiempo se agota y decide dormir su siesta. La rutina es igual cada día, levantarse, ver el reloj, entrar en la ducha, cambiarse, desayunar, salir al espectáculo de la vida laboral, sonreír a todo cuanto pase por enfrente, trabajar, salir del trabajo y esperar a que se cocine una rica cena que consumirá solo en el comedor inmenso de su casa.

La soledad es la misma pero no igual, es decir, la soledad es soledad en una y otra, pero no es igual sentirte solo cuando sabes que lo estás y no hay vuelta de hoja, al sentirte solo cuando sabes que está alguien ahí a tu lado, pero es que es eso solamente, alguien ahí a tu lado, un maniquí más, un adorno más, que después de un tiempo siempre se le tiene aprecio por ver lo mismo todos los días. Pero esa extraña sensación de soledad jamás se borra, jamás se va, jamás se olvida.

En esta ocasión no sé que ofrecer como conclusión, como receta médica, como consejo, sólo puedo decir que estar solo te hace llevar una llaga por dentro que nunca sana, y que cuando encuentras a alguien más lo único que deseas es que desaparezca esa herida como por arte de magia. La soledad no es para todos, hay quienes la aceptamos y hay quienes que todavía no.

sábado, 29 de agosto de 2009

La Mujer y La Sexualidad

Conferencia impartida en la inauguración de Raks Divine 2009
Casa de la Cultura, Tijuana.
Agosto 27 de 2009.

LA MUJER Y LA SEXUALIDAD

Por Abyss Borboa-Olivera

¿La mujer? ¿Qué es la mujer?

“Es muy sencillo, dicen los aficionados a las fórmulas simplistas: es una matriz, un ovario; es una hembra, y basta esa palabra para definirla. En boca del hombre el epíteto “hembra” suena como un insulto y, sin embargo, no tiene vergüenza de su propia animalidad y se siente orgulloso, por el contrario, si dicen que él que “es un macho” el término hembra no es peyorativo por el hecho de que se enraíza a la mujer en la naturaleza, sino porque la confina dentro de los límites de su sexo, y si ese sexo le parece al hombre despreciable y enemigo aun entre las bestias inocentes es, sin duda alguna, a causa de la inquieta hostilidad que suscita en él la mujer, a ese sentimiento.

Simon de Beauvoir; El segundo sexo.

Hablar de la mujer como hombre podría figurarse como un discurso algo machista, como un empoderamiento del discurso masculino sobre la mujer; pero hablar como artista me otorga el privilegio de poder elaborar un discurso donde la mujer cobra un sentido importante en mi trabajo como artista. El erotismo femenino que planteo parte de la necesidad de hablar de la sexualidad, una sexualidad cuyo sentido es cobrado al reelaborar los placeres y deseos de la mujer.

Los llamados estudios de género exploran la construcción cultural de la diferencia sexual en todos sus ámbitos: político, económico, subjetivo y simbólico. La perspectiva feminista, en tanto crítica cultural, se articula repensando los saberes disciplinarios en referencia con la postulación de un “sujeto femenino”. Ha sido a partir y a contrapelo de la antropología, el psicoanálisis, la economía política, la lingüística, la historiografía y la filosofía donde el feminismo contemporáneo ha articulado un discurso teórico sobre el genero y la subjetividad femenina. En su desarrollo, esta perspectiva se ha desplazado de la referencia anclada en la diferencia sexual como oposición esencial y universal entre los sexos, para dar lugar a una visión epistemológica que concibe a la subjetividad y su relación con la sociedad de manera compleja. Se trata de una subjetividad constituida no solamente por la diferencia sexual sino más bien por el problemático entrecruzamiento de lenguajes y representaciones culturales.

Toda representación de género en la cultura, desde las grandes teorías hasta las manifestaciones artísticas hoy están siendo fuerte fuente de desarrollo en ideología de género. Tomo como ejemplo el día de hoy en que un gran número de mujeres se reúnen para participar en estos talleres, que no sólo están siendo enfocados a la danza árabe sino a la producción artística de mujeres, por mujeres y para las mujeres.

La labor que ustedes hacen no sólo repercute en sus vidas, sino en la cultura misma donde logran proyectar lo que ustedes son, lo que a ustedes les gusta, la propuesta cultural que van formando como una estrategia para captar la atención de todos nosotros. Por ello Felicidades.

Pero, ¿qué es ser mujer, qué es la sexualidad femenina?,¿cómo se construye la mujer?

Es importante puntualizar que el rol de sexo no es lo mismo que el rol de género, cuando nos referimos a sexo hablamos de la diferencia sexual, cuando hablamos de género, aunque también implica una diferencia sexual estamos hablando de una construcción ideológica de lo femenino y lo masculino.

Desde que nacemos estamos predispuestos a todos los dispositivos de sexo que la cultura nos impone, desde antes de nacer ya está definido nuestro rol sexual. Apenas estamos por nacer cuando en el Baby Shower, si se sabe que será niña la ropita es rosa, si sabemos que será varón, la ropita es azul. Nacemos y tenemos predeterminado los espacios en separación de sexos, los baños para hombres y para mujeres. Vas a la escuela y, desafortunadamente hoy en día, te hacen forma en filas de niños y de niñas. También tenemos los juguetes, los que son para niños y los que son para niñas. Tal parece que no bastara con esto, la televisión, los espectaculares todo nos mencionan la separación de sexos y por si fuera poco hasta su expresidente Vicente Fox terminó nombrando por separación de sexo, chiquillos y chiquillas.

Cada uno de los dispositivos culturales en la tecnología de género están enfocados hacia la separación de sexo, el hombre y la mujer. Crecemos y continuamos con el patrón establecido por la sociedad del comportamiento de lo femenino y lo masculino.

Pero, ¿cómo se construye la mujer?, ¿creen ustedes que en algún momento la mujer va tomando conciencia de cómo se es mujer?, ¿existe un modelo a seguir para saber si se es mujer o se es patrón en serie?

La gente va por la vida sin crear una conciencia de cómo se es, como se construye o reconstruye, y cuando me refiero a reconstruir no es más que reelaborar lo que ya nos han formado, socialmente hablando. Esta reconstrucción versa en crear una ideología propia de género donde establecemos lo femenino y lo masculino como un todo en nuestra vida, logramos aceptar que como hombres tenemos esa parte femenina y que como mujeres esa parte masculina.

La mujer se define por roles sociales, o mejor dicho a la mujer la definimos bajo un rol social, bajo clichés establecidos, bajo arquetipos que marcan y enmarcan, y a su vez delimitan lo que realmente es una mujer. Al hablar bajo los estudios de género habría que establecer que, ser mujer, además de tener una diferencia biológica, es en sí una cuestión ideológica, es la forma en la que la mujer misma se concibe como tal, la que sabe y aprende a ser mujer, la que se construye y reconstruye a partir del género como ideología.

La mujer es pues, aquel ser maravilloso que sabe luchar, que sabe pensar, que sabe decir lo que le gusta y no; lo que desea y no, lo que busca y rechaza. Ser mujer no es la visión de un sexo débil sino la visión de un género integral donde confecciona lo femenino y lo masculino como forma de vida.

Es común ver en las películas lo que la sociedad ve como la mujer buena: la santa y abnegada, o la mujer fatal: la pecaminosa y la lujuriosa. Pero, ¿quién establece qué es verdaderamente una mujer? Bajo esta óptica entonces tendríamos que aceptar que las mujeres de casa, las amas de casa, las resignadas, las abnegadas, las sumisas, sólo ellas son las buenas mujeres de acuerdo a nuestra cultura; y que la mujer, libre, audaz, lujuriosa, imperiosa, trabajadora es la mala del cuento. La cultura permea a través de sus dispositivos de género una visión machista, culturalmente hablando.

¿Qué es ser mujer?, para muchos la mujer es la portadora de vida, la base de la familia, para otros es la perdición, la que seduce a Adán para comer la manzana del pecado. Sin embargo, la única manera de saber quién y qué es la mujer es sabiendo de ellas la definición que posee cada una.

No es más ni menos mujer aquella que se entrega a los quehaceres de la casa y al cuidado de los hijos, no es más ni menos aquella mujer que decide vivir soltera, libre y dispuesta a vivir su vida bajo sus ideas. No es más ni menos la mujer que desea aguantar los maltratos del hombre, pero tampoco no es más ni menos mujer la que se envalentona y enfrenta el poder de éste con sus ganas de vivir, de seguir viviendo. No es ni más ni menos mujer aquellas que deciden que para vivir felices deben serlo haciendo justo lo que les venga en gana, sin reproches ni leyes caducadas. Sin embargo es necesario que ustedes como mujeres y nosotros como hombres rescatemos a la mujer por ser ella, por decidir ser ella bajo cualquier circunstancia y a la vez repudiar y despreciar al que no le permita ser lo que desea.

La sexualidad y el erotismo

Hablar del erotismo hoy en día tal parece que volvemos a la edad media donde no se le permite a la mujer expresar su cuerpo, expresar sus ideas, expresar sus deseos, leyes se imponen, leyes que esclavizan a vivir a la mujer en el anonimato.

La sexualidad no sólo depende del aparato reproductor, sino de una serie de ideologías que ustedes como mujeres van formando a lo largo de sus vidas.

Es necesario aprender que la piel tiene una lectura y que la mujer es su voz, hay que aprender que el deseo de la mujer, la pasión, la lujuria, el amor, son parte de esa lectura que la mujer va imprimiendo en su propia carne.

Difícilmente la mujer se atreve a decir lo que desea cuando lo desea y debe inventar jaquecas, cólicos para no aceptar las caricias a la fuerza.

Sin embargo, cuando lo hace se le juzga, si le vilipendia, se les humilla y se les encasilla como “tú la peor de todas”.

Si habremos de tomar la cultura como tal, he ahí a las princesas de los cuentos de hadas que dan una segunda lectura.

La Blanca Nieves con sus siete pecados capitales que puede ser capaz de seducirlos a todos. La Cenicienta que elige ir a un baile lo más bella posible y regresar a casa para no tener que cumplir con los caprichos del hombre. La bella durmiente que se hace la dormida para no soportar a su hombre, o Bella que lo prefiere bestia mientras ella se instruye en los libros para no ser una más. Y que decir de las brujas que se empeñan en permanecer únicas y benditas entre todas las mujeres. Si ellas en una segunda posible lectura logran satisfacer su sexualidad, por qué no la mujer de carne y hueso, la que vive, la que es real, la que batalla con el quehacer diario de una cultura como la nuestra, la que está el día de hoy aquí disfrutando de lo que más le gusta.

La sexualidad femenina es poder disfrutar de su femineidad, disfrutar una caricia leve o un coito encantador, pero también es saber que se puede disfrutar a sí misma, ella sola, en la soledad de sus sueños, en la oscuridad de su casa, en la mesa o en la cama, como una mujer que logra satisfacerse plenamente sin la necesidad de un sexo viril que la someta.

Mucha gente se escandaliza y les brinca el escapulario por aquellas mujeres que prefieren un dildo a un hombre, pero es que éste no reclama, ni exige nada, no reclama la mesa servida, la ropa limpia, los hijos bien cuidados, no reclama el tiempo que no está a su lado cuando él lo decide aunque ella no quiera, es que éste se convierte en el amante perfecto que se usa cuando se le da la gana que salga de algún cajón escondido y comience a satisfacer a su dueña a cualquier hora.

El erotismo de la mujer va más allá de los hechos, más allá de las palabras, el erotismo, va a lo que ella llama placer, a lo que ella le satisface, a lo que ella vive en carne propia su libertad. No hablo de las feministas que están, a como dé lugar, en contra del hombre, hablo de las mujeres que eligen esa vida porque les place, hablo de la mujer que toma la decisión de ser ella misma cuando lo desea.

Hay que reconocer también la decisión de aquellas mujeres que logran defenderse del yugo del hombre cabrón, el que humilla, el que maltrata, el que golpea. Es necesario apoyarlas y estar de su parte. No estoy de acuerdo con la frase, lo que tenemos es lo que merecemos, más bien creo que lo que tenemos muchas veces es lo que hay, lo que nos tocó conocer, es necesario pues, aceptar a estas mujeres y apoyarlas y reconocerles su valentía por haberse atrevido a romper un patrón, pero sobre todo que han aprendido a saber ser mujeres.

Como poeta me encanta saber que la mujer es el arte puro, que en ella se encuentran las maravillas del mundo y las bellas artes, que bien puede ser una mujer que canta de amor o de coraje, que bien puede ser una mujer que baila y exhibe su cuerpo por el placer de sentirse plena, que bien construye su casa-cuerpo como mejor le complace, que bien dibuja y esculpe cada una de sus ideas para plasmarlas sobre un lienzo o sobre roca, que bien es una mujer que escribe en su piel su deseo, su pasión, su reino, que bien personifica en un escenario la mujer que quiere ser, la de todos o la de ninguno, que bien retrata segundo a segundo una secuencia erótica de su cuerpo.

De ellas tomo y retomo cada uno de sus secretos para revelarlos al mundo y crear una conciliación donde lo femenino no está peleado con lo masculino, donde el hombre y la mujer no se separan, se unen, donde no esperan una media naranja sino una naranja, una manzana, un durazno entero.

Hablar de la mujer y de la sexualidad no es tarea fácil para un hombre común que no entiende la vida de su madre o de su hermana, de sus tías o de sus amigas, pero hablar como poeta desde una visión artística de la mujer y la sexualidad, es lograr dibujar a pincelazos apenas una definición de este ser maravilloso.

Es momento pues, de exhortar a todas las mujeres a experimentar su sexualidad, a conocerse, a saber a qué están dispuestas, a reconocer y decir lo que les gusta o lo que no les gusta, a establecer una reelaboracón como mujeres.

Podríamos educarnos, educar al hombre para comprender que fuera de una esfera machista existe la identidad de género, educarlo a entender que un hombre abierto no se vuelve vulnerable ante su masculinidad, que un hombre que llora no se vuelve homosexual; sino hacerle entender que saberte un hombre sensible es dejar explotar y explorar esa parte femenina que cada uno de nosotros poseemos y que quizá nos dé miedo reconocer. Sin embargo, de nada sirve educar al hombre en una identidad de género si no se educa también a la mujer, pedirle que deje de crear un patrón machista al educar a los hijos, que piense bajo una ideología de género y no bajo lo establecido de una cultura. Es difícil comprender que no por nacer con un aparato reproductor femenino se es mujer, lo mismo en el caso de hombre, es necesario crear una educación de género donde convivan ambos, lo femenino y lo masculino; que exista una conciliación ideológica, y que no terminemos formando grupos feministas radicales, o hembristas, ni a su vez grupos machistas recalcitrantes. En esto radica la equidad de género, ser mujeres con su parte femenina-masculina, ser hombres con su parte masculina-femenina. Y por último hay que aprender de las que han sabido ganar su lugar como mujeres, las que arrebatan a los hijos del maltrato de un padre machista, las que denuncian al jefe seductor, las que deciden poner un alto a los golpes y denuncian, las que reclaman su libertad como mujeres, como seres humanos.