Pourquoi donc il amour?
“El amor es sólo la necesidad de
tener en quién apoyarse
cuando el dolor o la alegría
representan el fantasma
de nuestra existencia”.
Abîme Bö.
Se dice y se sabe del amor lo mismo que no se dice y se desconoce, pero la verdad de cualquier error está en no saber comprender si el amor es amor, costumbre, necesidad, o cualquier otra cosa que nos apega a él. Codependencia. Lo que sí sabemos es que el comportamiento y la conducta del ser humano llega a manejar este concepto como algo primordial en nuestras vidas, como algo que une y separa, como algo que construye y destruye. Al final de cuentas convertimos al amor en un concepto bipolar, lo mismo es bueno como es malo. Sin embargo, quizá una de las razones de no saber amar radica en el patrón de conductas que, a través de generaciones, culturas y tradiciones, hemos seguido hasta llegar a decir que hemos amado o nos han amado. Pero, ¿qué es en realidad el amor? Si en realidad existe, ¿amor para qué? Una respuesta muy vana y a la vez muy cierta sería que el amor existe sólo para tener en quién pensar, con quién soñar, a quién tocar, con quién compartir lo mismo un café que una copa de vino, pero al final de cuentas el amor existe para que nosotros sigamos existiendo aunque no sea lo que siempre habremos esperado. Se puede amar solo o en compañía, eso dependiendo de lo recíproco que resulte el compartir de amores, deseos y placeres. Mas esto no siempre se da, muchas veces terminas por amar solo, por beber, reír, llorar, soñar, porque la persona que amas no está contigo y terminas por vivir en una fétida ilusión que después del tiempo deja de tener sentido y se termina por encontrar en lo más simple, la razón de amar; es cuando se empieza a creer en el amor de la naturaleza, de la lectura, de la música, de cualquier tipo de arte que esté cerca para olvidar que a quién realmente amas es más que imposible. Sin embargo, la mayoría de las veces sólo se busca ser comprendido, que el otro conozca tus sentimientos, que los entienda y que valore el simple hecho de amar aunque sea en la soledad del otro para no finalizar frustrado por un amor que se presta a todo menos al verbo más sencillo y complicado como es el amar.
¿Para qué el amor?
Simplemente para sufrir en la tentación de besar los labios deseados, de acariciar un cuerpo que no se conoce, de trascender en el amor por amar, de escuchar los alientos jamás escuchados, o simplemente sufrir porque estás solo amando en silencio, en lo oscuro, en lo absurdo, en la fantasía dibujada de deseos para terminar aceptando que eres el confidente de un amor inadecuado y para terminar aplaudiendo las gracias que hace detrás de ti. Si bien, el amor es un apoyo, un sostén, una necesidad entonces, de igual manera es necesario mejor no amar para no buscar a quien no se debe. No amar para no sufrir, no llorar, no reír, no compartir, no desear, no sentir placer sin tener al bien amado. Sería mejor cegarnos a la realidad que no existe y buscar en los sueños sólo la alegoría de poder estremecer al amor entre los brazos, besarlo, desearlo, poseerlo, para que cuando despiertes todo siga igual, y solamente amar en sueño aunque estos amanezcan mojados. Mejor así, quedarse con el casi beso, con el casi cuerpo, con el casi deseo, el casi placer cuando no se puede hacer otra cosa más que amar cuando se duerme, el único lugar donde se ama igual porque no es real. O bien, la mejor de las propuestas freudianas, la masturbación porque no cuesta tener al otro, basta un recuerdo. Porque no es necesario tocar al otro cuando se puede tocar uno mismo. O sería preferible lo que indica la santa iglesia católica abstenerse del deseo, del pecado y esperar a que dios ponga en el camino lo que uno necesita para su salvación. (Prefiero la primera opción).
A final de cuentas no basta una propuesta porque cada quien conoce lo que posee y lo que carece. Por lo general todo ser humano pasa por este trance donde el amor está en juego porque el ideal no es real o porque siendo real no se puede alcanzar.
La psicología define al amor como un sentimiento necesario que forma la estructura de las necesidades básicas del hombre: Tragar, cagar, coger...
“Todo se hace por amor”. Dijo Teresa de Calcuta que lo único que mueve al mundo es el amor, entonces, hagamos el amor en la guerra, en el hambre, en la pobreza, en los altares, en dios. Así es el amor, absurdo, real, seguro e inseguro.
Pero mientras se encuentra una solución al desamor, a la espera y a la búsqueda interminable, terminemos por seguir amando para que se convierta este mundo en el nuestro.
Un mundo eyaculado de sorpresas abortivas.
Je aime in mon silence...
1 comentario:
Debes de conocer las dos caras de la moneda
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