En los albores del siglo XXI la sociedad mexicana aún le falta mucho por avanzar en términos de aceptación homosexualidad. Hoy en día la homofobia ha sido la forma de discriminación más alarmante entre los individuos.
Sigo pensando que el homosexual aún no ha entendido que la forma de encontrar la aceptación no radica en el reconocimiento del otro, sino en la tolerancia del otro, es decir, en dejar que el otro elija tolerar al homosexual o no. Tolerar significa aceptar, pero no necesariamente por aceptación o tolerancia se debe amar al homosexual. La distinción no radica en la preferencia sexual, sino en el comportamiento, en el saberse dirigir, en el saber ser hombre o mujer, como ciudadano, como ser humano, como persona.
Estoy de acuerdo que México, al igual que otros países, también necesita dar un cambio ideológico en función de aceptación sobre hombres y mujeres homosexuales, pero no estoy de acuerdo en la manera que desean llevar a cabo su estrategia para erradicar la homofobia.
La homofobia sí es una forma de discriminación, y si preguntamos a la gente por qué discrimina al homosexual seguramente dirán que por ser homosexuales, así sin mayor argumento, sin mayor motivo, los más osados dirán que por que no es natural, o bien, los más estúpidos dirán que dios no lo permite. No se trata de natural o no, de normal o anormal, de cuestiones religiosas o biológicas, se trata de una decisión de un ser humano a elegir su preferencia sexual. No entiendo aún cuál es el afán de querer colgarse un letrero que indique la preferencia sexual de tal o cual individuo, basta con saber ser el ciudadano, el amigo, el hijo, el amante que otros buscan.
La forma de ganar respeto, de ser aceptados, de encontrar la tolerancia entre los que no son homosexuales está en la forma en cómo se presente la homosexualidad, no es necesario luchar por derechos que corresponde lucharlos como hombres y mujeres, no es necesario establecer etiquetas entre los mismos homosexuales para ser reconocidos como tal. En necesario hacer ver y entender a los demás que el homosexual no depende únicamente de su preferencia sexual, sino de su convicción de ser un hombre o una mujer.
Saliendo a la calle con pancartas, exhibiendo la preferencia sexual no hará que la homofobia se erradique, al contrario, el homosexual mismo estará siendo partícipe de la homofobia, de la discriminación, al salir a la calle y AUTONOMBRARSE homosexual.
MUNDO REAL
-No quiero ser discriminado, no quiero señalado… Pero quiero que todos sepan que soy homosexual…. Salgamos a las calles y que todo mundo sepa que soy homosexual y que tengo derecho a tener derechos como homosexual.-
“Entonces etiquetemos al homosexual, discriminemos al homosexual porque ellos mismos lo solicitan, lo gritan, lo exigen.” Considero que no está en esto la solución. Sí, la solución es ser reconocidos como seres humanos, como personas, como ciudadanos, como hombres y mujeres, entonces luchemos por esos derechos, por los que les corresponden, luchemos por tener el derecho a una ley de convivencia que los ampare como pareja de personas, luchemos por el derecho que tienen a adoptar como ciudadano, luchemos por erradicar la homofobia desde casa, la escuela, la iglesia, la calle, el trabajo. Si el homosexual se muestra ante los demás como la persona capaz de aprender, capaz de saber argumentar, dar soluciones viables y factibles a problemas comunes, a aceptar las ideas de los otros, a respetar las ideas de los otros de igual manera, a ser hombres y mujeres con valores, no por tener una preferencia sino por tener una convicción de ser SERES HUMANOS, entonces, sólo entonces, estaremos frente a un verdadero activismo, y ya que la gente te reconozca como persona, el que tengas o no una preferencia distinta, dejará de importar porque verán en él o ella el valor como persona, y antes de etiquetar como homosexual será reconocido como ser humano.
Sí, sigo criticando y seguiré luchando para que el homosexual no necesite autocolocarse una etiqueta, sino para darse a conocer como hombres y mujeres que son. Hagamos de los espacios zonas tolerantes de ideologías, aceptemos de igual forma a quienes piensan diferente, a quienes ven la vida de una forma distinta, pero libres de etiquetas. Eduquemos primero al homosexual a saber ser persona y después de ahí, entonces sí, partamos a las calles a luchar por los derechos que le corresponden como hombres y mujeres, y estoy seguro que en las marchas, en las protestas, no sólo habrá homosexuales, sino médicos, maestros, abogados, padres de familia, prostitutas, obreros, estudiantes, etc.
Si la sociedad carece de criterio y ve en las calles una marcha dirigida por homosexuales, con atuendos no convencionales, lo único que lograrán es que se reconozcan como tal y serán señalados, y, por ende, aumentará la homofobia pero ahora con puntos específicos de reconocer quiénes son. Antes de salir a la calle es necesario crear conciencia en el mundo que les rodea. No importa cómo hable el homosexual, cómo camine, cómo piense, cómo vista, importa que sepa hablar, caminar, pensar, vestir con la convicción de saber ser él o ella misma como hombres y mujeres.
Antes de educar a la sociedad a no discriminar eduquemos primero al homosexual.